POLICIALES
11 de marzo de 2026
"La hacía llorar, la tiraba al piso": los hermanos de Paulina Lebbos describieron el infierno que vivió la joven a manos de César Soto

Escalofriante testimonio en el juicio por Paulina Lebbos: su hermana Rosa la encontró inconsciente en una casa abandonada junto a César Soto. Los tres hermanos declararon hoy y describieron años de violencia y manipulaciones.
La segunda jornada del juicio por el crimen de Paulina Lebbos, ocurrido hace dos décadas, estuvo marcada por la emotividad y los relatos desgarradores de quienes mejor la conocían. Sus hermanos Sofía, Rosa y Francisco Lebbos desfilaron esta mañana ante el tribunal y, con sus testimonios, trazaron un retrato escalofriante de la relación que la joven universitaria mantuvo con César Soto, el hombre acusado de asesinarla. Todos coincidieron en un punto: Soto era un hombre violento, manipulador y mentiroso que sometió a Paulina a un calvario de años .
Sofía, la primera en declarar, no dudó al calificar el vínculo. Cuando el fiscal Carlos Sale le preguntó cómo era la relación entre su hermana y el acusado, respondió con una sola palabra: "Nefasta". Luego desgranó una serie de episodios que pintaban a Soto como un experto en el engaño y la coacción .
"Desde el comienzo la perseguía, le dijo que padecía una enfermedad cardíaca gravísima y que era inminente su muerte, que cualquier cosa iba a causar su muerte", recordó Sofía. La farsa se derrumbó cuando Paulina, embarazada, le preguntó qué debían informar a los médicos. "En ese momento le dijo que no, que en realidad no tenía ninguna enfermedad", reveló la testigo .
El relato incluyó amenazas de autolesión, violencia física y verbal, y un control obsesivo. "Siempre que hablaban por teléfono, todo terminaba en gritos y en discusión. Cada vez que Paulina trataba de alejarse, él volvía con las amenazas, volvía con la violencia", explicó. Soto llegó a robarle el nebulizador a Paulina, que padecía problemas respiratorios, para venderlo. También le sacaba dinero de la mochila .
A pesar de todo, Paulina intentó convivir con él. "Él tenía la esperanza de que él cambie, de que empiece a trabajar, de que estudie, de que se ocupe de mi sobrina, que no tenía el apellido de él", relató Sofía. El intento fracasó. Sus hermanas debían acercarle comida, ropa y medicación a la vivienda de Soto, mientras Paulina seguía yendo a la casa familiar .
Sofía también mencionó un episodio de agresión física contra su hermana Marisa, fallecida el año pasado, quien cortó todo vínculo con Soto después de que este la empujara en una pelea .
El hallazgo en la casa abandonada
El turno de Rosa, la hermana mayor, trajo el momento más perturbador de la jornada. Con 32 años en el momento del crimen, Rosa recordó cómo fue a buscar a Paulina, que llevaba dos días sin aparecer por su casa. Sabía la dirección donde vivía Soto, en unos monoblock de calle Estados Unidos al 1200, pero nunca había ido .
"Cuando llegué al lugar, me asusté un poco, porque la verdad no entendía si estaba habitado ese lugar o no", relató. Con temor, subió una escalera y preguntó por Paulina. Una mujer, que luego supo era la madre de Soto, la hizo pasar a un espacio abandonado, sin puertas, con estructuras de cemento que hacían las veces de camas .
"En uno de esos lugares estaba acostada mi hermana, cerrando los ojos, como inconsciente. En la otra, estaba César Soto, con una herida en la cabeza, también como dormido", describió Rosa. Intentó despertar a Paulina sin éxito. Quien sí reaccionó fue Soto, que se levantó pero no respondió a sus preguntas .
La madre de Soto, ante la escena, se limitó a decir: "Ay, este chico va todos los fines de semana a la cancha y se agarra las piñas con todo el mundo" . Rosa logró reanimar a Paulina y la llevó a merendar. Allí comenzó un proceso para convencerla de que regresara a la casa paterno, lo que finalmente ocurrió .
La mirada del hermano varón
Francisco Lebbos, que ya no vivía en la casa familiar cuando ocurrió el crimen, completó los testimonios con su perspectiva. Dijo que siempre supo que Soto tenía vínculos con la barra brava de Atlético Tucumán y que solía pelearse en la cancha. "No estábamos conformes con esa relación, no por una cuestión de discriminación, sino por el entorno violento en que él estaba", explicó .
Creyó que sería una relación pasajera, pero el embarazo de Paulina cambió las expectativas. "Nunca pensé que este entorno violento podría llegar a tanto", lamentó .
El momento más duro de su testimonio llegó cuando relató cómo se enteró de que Soto golpeaba a Paulina. Fue a través de su sobrina, la hija pequeña de la víctima. "Cuando relató que le pegó también dijo 'el papá la hace llorar a la mamá'. Nos quedamos perplejos", indicó. El fiscal leyó parte de su declaración anterior, donde Francisco había precisado que la niña contó que Soto tiró a Paulina al piso y se abalanzó sobre ella .
Voces del pasado
El crimen ocurrió hace 20 años, y el paso del tiempo se llevó a testigos clave. La madre de Paulina, Rosa Racedo, falleció en 2007, y su hermana Marisa, el año pasado. Ambas declararon en su momento, y sus testimonios serán leídos en la próxima audiencia. También relataron episodios de violencia por parte de Soto .
El juicio se reanudará este jueves 12 de marzo, cuando se espera que esos testimonios y otras pruebas sean presentados ante el tribunal .









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