POLICIALES
9 de marzo de 2026
Juicio por el crimen de Paulina Lebbos: Soto y Kaleñuk se declararon inocentes y pidieron que "se sepa la verdad"

El principal acusado por el homicidio de la estudiante universitaria rompió el silencio ante el tribunal y aseguró que el caso destruyó su vida: "Perdí el contacto con mi hija, fui excluido". Kaleñuk, imputado por encubrimiento, negó conocer a Soto y reclamó: "Nadie se pone de mi lado". Ambos decidieron no responder preguntas.
La segunda semana de marzo arrancó con una jornada clave en el debate oral por el asesinato de Paulina Lebbos, la joven universitaria desaparecida en febrero de 2006 y hallada sin vida semanas después. Ante los jueces Gustavo Romagnoli, Fabián Fradejas y Luis Morales Lezica, los dos imputados en la causa rompieron el silencio para declarar su inocencia y exponer el impacto que el proceso judicial tuvo en sus vidas. Tanto César Soto, acusado del homicidio, como Sergio Kaleñuk, imputado por encubrimiento, optaron por no responder preguntas, pero dejaron testimonio de su postura .
Soto fue el primero en hacer uso de la palabra, asistido por el defensor Roque Araujo. Con un relato cargado de emociones, el principal acusado por el crimen aseguró ser ajeno al hecho que se le imputa y describió el paso de los años como una condena paralela que lo acompañó desde el inicio de la causa . "Soy inocente. Todo esto me provocó un perjuicio muy grande, me cambió totalmente. Perdí el contacto con mi hija. He sido perjudicado socialmente. Fui excluido", expresó ante el tribunal .
El impacto del caso no se limitó al ámbito personal, según su testimonio. Soto afirmó que la exposición mediática y la carga de la acusación también afectaron sus posibilidades de desarrollarse laboralmente. "Me dejaban sin trabajo cuando aparecía en los medios. Necesito que se aclare todo esto. Quiero tener un vínculo con mi hija. Vengo sufriendo y padeciendo todo lo que pasó", agregó .
El acusado también se refirió a su entorno familiar actual, al que definió como personas trabajadoras y de bien. Pero el peso de la causa, dijo, sigue intacto. "Yo tengo mucha angustia, mucha congoja. Perdí mi vida con todo esto. Siempre, desde que pasó, estuve a la sombra, viendo cómo sobrevivo. No fue fácil llegar a hoy. Soy libre, pero no estoy libre", afirmó .
Uno de los puntos más sensibles de su declaración fue la imposibilidad de cerrar un capítulo que lo atraviesa desde hace casi dos décadas. "Pasan los años y esto no se resuelve. Quiero que se sepa la verdad. Se dijeron cosas horribles de mi persona. No pude hacer duelo. No se me permitió despedirme de ella. Siento todo el dolor. Es un perjuicio para todos los que me rodean", señaló antes de insistir con la misma súplica: "Quiero que se sepa la verdad" .
"Yo a este señor no lo conozco"
Luego fue el turno de Sergio Kaleñuk, hijo del fallecido ex secretario del gobernador José Alperovich, Alberto Kaleñuk. Al igual que Soto, decidió no responder preguntas, pero quiso dejar asentada su postura frente a los jueces. Su primera declaración fue contundente y apuntó a despegarse por completo del principal acusado: "Yo a este señor (por Soto) no lo conozco. Nunca lo vi en mi vida. No tengo nada que ver con esto", sostuvo .
Kaleñuk también se refirió a Alberto Lebbos, el padre de la víctima, con quien reconoció tener una relación atravesada por el dolor y los cruces públicos. "Me compadezco de Lebbos, pero no justifico sus insultos. La vida no es así. Siempre quisieron perjudicarme. No justifico el ensañamiento contra mi persona", afirmó .
El imputado por encubrimiento se preguntó por el impacto que el caso tuvo en su entorno y reclamó una mirada más amplia sobre las consecuencias del proceso. "¿Alguien se acuerda de mí? ¿De mi familia? Nadie se pone de mi lado", expresó .
Finalmente, recordó que en el pasado ya había sido beneficiado con resoluciones judiciales favorables, un dato que consideró central para entender la situación actual. "Fui sobreseído dos veces. Todo esto es una situación ilógica e injusta. Quiero que se haga Justicia. Confío en Dios", concluyó .
La jornada dejó planteada la postura de los dos imputados, que ahora enfrentarán el desarrollo del debate oral en un expediente que, a casi dos décadas del crimen, todavía busca respuestas. La palabra, por ahora, queda en manos del tribunal .









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