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POLICIALES

13 de mayo de 2026

Falsas causas judiciales y extorsión: crecen en Tucumán las estafas con supuestos policías federales

Los delincuentes utilizan correos electrónicos, llamadas y perfiles falsos en redes sociales para intimidar a las víctimas y pedir dinero mediante billeteras virtuales.

Durante las últimas semanas se multiplicaron en Tucumán las denuncias por una modalidad de estafa que combina intimidación, manipulación psicológica y suplantación de identidad de fuerzas de seguridad. Según advirtió el abogado Sebastián Bauque, los delincuentes se presentan como integrantes de la Policía Federal Argentina y presionan a las víctimas con supuestas investigaciones vinculadas a delitos sexuales para exigir transferencias de dinero.

De acuerdo con lo explicado por el letrado, este tipo de maniobras comenzó a detectarse el año pasado, aunque durante los últimos meses registró un incremento sostenido y ya habría afectado a más de diez personas en la provincia.

Uno de los mecanismos utilizados consiste en el envío de correos electrónicos falsos atribuidos a la Policía Federal. Los mensajes llegan desde cuentas que aparentan ser oficiales y advierten sobre supuestas investigaciones judiciales originadas a partir del rastreo de direcciones IP.

En esos contactos, los estafadores aseguran haber detectado material ilegal o movimientos sospechosos relacionados con abuso sexual infantil. A partir de allí generan un escenario de urgencia y temor para obligar a la persona a comunicarse de inmediato con el objetivo de “resolver” la situación.

Bauque explicó que muchas víctimas terminan entrando en pánico pese a no haber cometido ningún delito, debido al nivel de detalle y credibilidad que presentan los delincuentes durante las conversaciones.

La segunda modalidad se desarrolla principalmente a través de Facebook y aplicaciones de citas. En esos casos, los autores crean perfiles falsos, generalmente de mujeres jóvenes o menores de edad, e inician conversaciones para generar confianza. Después solicitan imágenes íntimas o intercambian contenido privado.

Poco tiempo después aparece un supuesto familiar de la joven o una persona que afirma pertenecer a una fuerza policial. Allí informan a la víctima que existe una denuncia penal por haber mantenido contacto con una menor de edad y comienzan las amenazas para exigir dinero.

Según relató el abogado, en muchos casos los llamados provienen supuestamente de comisarías de Buenos Aires y hacen referencia a denuncias realizadas por padres de menores. El objetivo final, tanto en esta modalidad como en la de los correos electrónicos, es conseguir pagos a cambio de frenar allanamientos, detenciones o procesos judiciales inexistentes.

El profesional sostuvo además que las bandas despliegan una escenificación muy elaborada para aumentar el miedo y darle verosimilitud a la maniobra. Incluso indicó que algunas víctimas lograron grabar conversaciones donde se escuchaban radiollamados y sonidos similares a procedimientos policiales reales.

Otro de los puntos que preocupa es la utilización de datos personales para manipular psicológicamente a quienes reciben los contactos. Bauque aseguró que los delincuentes suelen conocer direcciones, lugares de trabajo, nombres de familiares y datos vinculados a hijos menores.

El abogado explicó además que los pagos exigidos se realizan generalmente mediante billeteras virtuales abiertas a nombre de terceros, muchas veces utilizando documentación reciente. Luego el dinero es transferido rápidamente entre distintas cuentas para dificultar el rastreo.

También advirtió que los estafadores buscan aislar a las víctimas para impedir que consulten con familiares, abogados o autoridades reales. Según indicó, les recomiendan no hablar con nadie y resolver todo únicamente a través de esa vía de comunicación.

Bauque señaló que muchas personas deciden no denunciar por temor a quedar públicamente relacionadas con investigaciones sobre pornografía infantil o intercambio de imágenes íntimas. En algunos casos, explicó, prefieren cerrar redes sociales, cambiar números telefónicos o incluso mudarse antes que iniciar una presentación judicial.

Finalmente, el abogado pidió desconfiar de cualquier comunicación donde supuestos policías, fiscales o funcionarios soliciten dinero para frenar causas penales y recordó que el sistema judicial no funciona de esa manera. Además, recomendó no responder mensajes sospechosos, evitar brindar datos personales y denunciar inmediatamente estos hechos ante las autoridades competentes. 

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