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DEPORTES

10 de marzo de 2026

Candela Cerrone hizo historia en Malvinas: la argentina ganó la maratón más austral del mundo y emocionó con su dedicatoria

La atleta de Pinamar se impuso este domingo en la 15? edición de la Stanley Marathon con un tiempo de 3 horas, 14 minutos y 30 segundos. En la recta final, visiblemente conmovida, dedicó su triunfo "a los caídos, a los veteranos, a todos los que estuvieron acá". La competencia coincidió con el Día Internacional de la Mujer y se corrió bajo condiciones climáticas extremas.

La atleta oriunda de Pinamar, Candela Cerrone, se convirtió este domingo en la ganadora de la 15� edición de la Stanley Marathon, la competencia de 42 kilómetros considerada la más austral del planeta y certificada por la Association of International Marathons and Distance Races (AIMS). Con un crono de 3 horas, 14 minutos y 30 segundos, la corredora argentina se impuso en la categoría femenina en un circuito notoriamente hostil, castigado por ráfagas de viento y un terreno irregular que suele agregar entre 15 y 20 minutos a los registros habituales de los maratonistas.

La prueba, que se desarrolló en Puerto Argentino, coincidió además con la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, un marco simbólico que la propia Cerrone destacó tras finalizar la carrera. Detrás de ella se ubicaron las británicas Rebecca Gilbert, con 3h42m54s, y Chloe Tyler, con 3h58m20s, completando el podio femenino.

Un grito que cruzó el Atlántico

Pero más allá del resultado deportivo, la postal que perdurará de la jornada ocurrió metros antes de la línea de llegada. Con el rostro contraído por el esfuerzo y la emoción, Cerrone alzó la voz y pronunció una frase que rápidamente se viralizó en las redes sociales: "¡Por los caídos, por los veteranos, por los tenientes, por todos los que estuvieron acá!".

El momento, captado por cámaras presentes en el lugar, condensaba el espíritu de una participación que la atleta había planeado desde hacía meses con una clara motivación patriótica. "Vine con el objetivo de dar lo mejor para representar a nuestro país en nuestras islas", declaró Cerrone ante la prensa una vez concluida la competencia.

La corredora, de 48 años y profesora de educación física, reconoció la carga anímica que implicó competir en ese escenario. "Fue todo muy emotivo y también muy duro. Exigente por el clima, por el terreno y por todas las emociones que se vivieron", expresó en declaraciones reproducidas por distintos medios.

El desafío de correr sin símbolos

La victoria adquirió un matiz adicional por las condiciones impuestas a los participantes. Normativas locales vigentes en las islas impiden que los atletas compitan portando insignias nacionales en su indumentaria, por lo que Cerrone debió desarrollar toda su carrera sin emblemas argentinos visibles. Esa restricción, lejos de opacar el significado de su triunfo, lo potenció a la hora de cruzar la meta.

El historial de la atleta en competencias de larga distancia respaldaba la posibilidad de un buen desempeño. En 2022 se había impuesto en la Maratón de Mar del Plata y contaba con participaciones en exigentes pruebas de trail running como "El Paso Austral". A eso se sumaba un segundo puesto en la Maratón de Rosario en junio del año pasado. Su preparación específica para la Stanley Marathon se extendió por más de cuatro meses, con entrenamientos adaptados a las particularidades del terreno isleño.

El eslabón con la historia

La presencia de Cerrone en Malvinas no fue casual ni solitaria. Detrás de su viaje estuvo Marcelo De Bernardis, el primer maratonista argentino autorizado a correr oficialmente en ese territorio, quien la alentó a sumarse a la experiencia. "En el 2022 conocí al primer argentino que corrió esta maratón, hecha por los ingleses en nuestras islas. Y me dijo que le encantaría que fuera. Además esta persona fue la que hizo el vínculo para que vuelvan a las islas los excombatientes o los familiares que tienen a los caídos allí", reveló la atleta antes de la competencia.

Ese hilo conductor con la historia bélica de 1982 explica también el gesto que Cerrone tenía previsto para después de la carrera: visitar el Cementerio de Darwin, donde descansan los soldados argentinos caídos durante el conflicto, para rendirles un homenaje personal.

Mientras tanto, en la distancia corta pero afectiva del continente, su familia siguió cada paso del recorrido. Su marido, Sebastián Lucero, caminó kilómetros en Buenos Aires junto a su hija mientras ella corría en las islas, y al conocerse el resultado envió un mensaje escueto pero elocuente: "La rompió. Ganó la Maratón de Malvinas".

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