TUCUMÁN
11 de enero de 2026
La tecnología incrementó un 47% las multas de tránsito en la capital tucumana

Con 9.435 vehículos trasladados al corralón el año pasado, la Dirección de Tránsito detalló las faltas más frecuentes. Advirtieron que las infracciones no solo acarrean multas, sino también futuros inconvenientes para renovar la licencia.
El control del tránsito en la capital tucumana ha dado un salto tecnológico que se refleja en un aumento significativo de las infracciones detectadas y sancionadas. Durante 2025, se labraron cerca de 109.000 actas, lo que representa un incremento del 47% respecto al año anterior, según datos proporcionados por la Dirección de Tránsito municipal.
El director del área, José María Mansilla, explicó que las cámaras del Centro de Monitoreo funcionan como un “ojo” complementario permanente a la presencia de agentes en la calle. Este sistema permite actuar con rapidez ante maniobras indebidas, incluso aquellas particulares como la de un conductor que subió a la vereda para eludir un control y fue multado a través del titular registral del vehículo.
Las infracciones más habituales que derivan en multas enviadas por correo son el estacionamiento en doble fila o sobre la vereda. En casos más graves, los vehículos son remitidos al corralón municipal. El año pasado se trasladaron 9.435 rodados, de los cuales 4.583 fueron automóviles y 3.800 motocicletas.
Los principales motivos de secuestro fueron: estacionar en zonas prohibidas (3.542 casos), circular en moto sin casco (1.197), estacionar en paradas de ómnibus (515), conducir sin seguro (poco más de 400) y estacionar en doble fila (292). Del total de vehículos retenidos, 8.839 ya fueron retirados por sus dueños tras abonar la multa, mientras que 596 permanecen en el depósito, en su mayoría motocicletas. A diferencia de otras jurisdicciones, en la capital tucumana no se cobra estadía por la retención.
En cuanto a los controles de alcoholemia, la provincia llegó a tener un récord nacional con 56 vehículos retenidos en un solo fin de semana, marca posteriormente superada por la Ciudad de Buenos Aires. Las sanciones por esta falta oscilan entre 200 y 500 unidades fijas —calculadas según el valor del litro de nafta Premium— y, en promedio, no superan el millón de pesos.
Mansilla remarcó que, más allá del control y la sanción, el eje de gestión está puesto en la prevención y la concientización. No obstante, cuando una conducta afecta la fluidez o la seguridad vial, se procede al labrado del acta. El crecimiento sostenido del parque automotor —con un monitoreo constante en los nueve accesos principales a la ciudad— complejiza la escena. Se observan patrones diferenciados: muchos motociclistas que realizan trayectos largos de este a oeste usan casco, mientras que en desplazamientos cortos de norte a suele ser frecuente la omisión.
El director advirtió, además, que cometer una infracción no solo implica una multa o el secuestro del vehículo, sino que puede generar inconvenientes posteriores, como trabas en la renovación de la licencia de conducir. En un contexto donde la vigilancia es cada vez más tecnológica y omnipresente, el mensaje desde la oficina de Tránsito es claro: el cumplimiento de las normas viales dejó de ser opcional.









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