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POLICIALES

10 de enero de 2026

Buscan reconstruir las últimas horas de Erika Álvarez, la joven hallada en un basural de Manantial Sur

La autopsia preliminar confirmó que la muerte fue por un traumatismo craneofacial con luxación cervical. La familia exige justicia mientras la fiscalía analiza evidencias y busca testigos.

El crimen de Erika Antonella Álvarez, la joven de 25 años hallada sin vida en un basural de esta localidad, genera creciente conmoción y reclamos de justicia mientras el Ministerio Público Fiscal intenta reconstruir sus últimas horas. La autopsia preliminar confirmó que la muerte fue consecuencia de un traumatismo craneofacial con luxación cervical.

“Quiero que los responsables pagen. A mi hija me la arrebataron como si su vida no valiera nada. Voy a buscarlos donde sea necesario”, expresó Claudia, la madre de la víctima. La familia exige avances concretos en la investigación, que aún no registra detenidos.

Según el relato familiar, la última vez que vieron a Erika fue el sábado 3 de enero, durante un asado. Mantuvieron contacto por WhatsApp hasta la noche del martes 6. Al no llegar a una cita el miércoles y al encontrar su casa vacía pero con el aire acondicionado encendido, la preocupación creció. El jueves 8, a través de redes sociales, se enteraron del hallazgo de un cuerpo en un basural de la intersección de William Bliss y Gerónico Helguera. El padre y una hermana acudieron al lugar, donde la identificación se realizó por tatuajes y rasgos físicos.

El hallazgo activó el protocolo del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales. El cuerpo estaba envuelto en bolsas de consorcio y, según estimaciones forenses preliminares, la data de muerte se ubicó entre 36 y 40 horas antes del descubrimiento. En la escena se secuestraron sogas y cintas para su análisis.

La investigación, a cargo de la fiscala María del Carmen Reuter, titular de la Unidad Fiscal de Homicidios de Feria, avanza con el análisis del teléfono celular de la víctima, el relevamiento de cámaras de seguridad y entrevistas a vecinos y posibles testigos.

La madre recordó a su hija como “una buena chica”, con quien tenía una relación de confianza. Relató que Erika trabajaba como dama de compañía y que estaba intentando recuperarse de un consumo problemático de sustancias. “En Año Nuevo me prometió que iba a cambiar”, dijo.

Mientras la División Homicidios continúa con las tareas investigativas, la familia aguarda respuestas. Todas las evidencias permanecen bajo análisis y, por el momento, las autoridades mantienen hermetismo sobre la hipótesis principal del caso.

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