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12 de mayo de 2026

Meningitis en Argentina: ya se registraron 172 casos en 2026 y especialistas alertan sobre la caída de la vacunación en adolescentes

El Boletín Epidemiológico Nacional muestra una cifra por encima de la mediana de los últimos cuatro años. La provincia de Salta confirmó 8 casos. La vacuna antimeningocócica tetravalente tiene solo un 51,9% de cobertura a los 11 años.

La meningitis continúa siendo una amenaza sanitaria en Argentina. De acuerdo con el Boletín Epidemiológico Nacional, en lo que va de 2026 se notificaron 172 casos de la enfermedad, una cifra que se ubica por encima de la mediana de 152 casos acumulados para el mismo período del trienio 2022-2025. La provincia de Salta, en tanto, confirmó en las últimas semanas 8 casos de distintas etiologías, lo que refuerza la necesidad de mantener activa la vigilancia epidemiológica.

La meningitis es la inflamación de las meninges, las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. Puede ser causada por virus, bacterias, hongos o parásitos, aunque las formas bacterianas son las más severas. Estas infecciones pueden progresar con rapidez y derivar en complicaciones graves como daño neurológico permanente e incluso la muerte, especialmente en grupos vulnerables como bebés, niños pequeños y personas inmunocomprometidas.

Los síntomas suelen aparecer de forma repentina e incluyen fiebre alta, cefalea intensa, rigidez de nuca, fotofobia, náuseas, vómitos y alteraciones del estado de conciencia. Un problema central es que estos signos son comunes a otras afecciones, lo que puede retrasar el diagnóstico y el tratamiento, aumentando el riesgo de secuelas, según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas. En bebés y recién nacidos, los indicios pueden ser menos específicos: irritabilidad, llanto persistente, somnolencia, rechazo del alimento o fontanelas abultadas. “Reconocer estos signos y consultar de forma precoz es clave para iniciar el tratamiento adecuado y reducir el riesgo de secuelas”, explica Enrique Casanueva (M.N. 55.133), infectólogo pediatra y jefe emérito del Servicio de Infectología Infantil del Hospital Universitario Austral.

Entre las meningitis bacterianas, el meningococo (Neisseria meningitidis) es uno de los principales agentes asociados a cuadros graves y potencialmente mortales. Existen distintos serogrupos –A, B, C, W e Y– cuya circulación varía según la región. La enfermedad meningocócica invasiva tiene mayor incidencia en los primeros años de vida, especialmente en menores de un año, y se mantiene elevada hasta los 5 años. Su letalidad se estima entre el 10% y el 15%, y hasta un 20% de los sobrevivientes pueden desarrollar secuelas permanentes como pérdida auditiva, dificultades cognitivas o trastornos neurológicos. “Más allá de su baja frecuencia, la gravedad de la enfermedad radica en que puede ser aguda y fulminante en niños previamente sanos”, señala el especialista.

En América Latina, las tasas reportadas son relativamente bajas –hasta 1,8 casos por cada 100.000 habitantes–, pero la Organización Panamericana de la Salud advierte que la carga real podría estar subestimada por las limitaciones en los sistemas de notificación. Frente a este panorama, la vacunación se posiciona como la herramienta más eficaz para prevenir las formas graves de meningitis. En Argentina, el Calendario Nacional de Vacunación incluye inmunizaciones contra los principales agentes bacterianos: meningococo, neumococo y Haemophilus influenzae tipo b.

La vacuna meningocócica conjugada tetravalente protege contra los serogrupos A, C, Y y W. Se aplica desde edades tempranas, pero las coberturas disminuyen con el tiempo: alcanza el 83,5% en la primera dosis a los 3 meses, desciende al 72,9% en el refuerzo de los 15 meses y cae significativamente al 51,9% en la dosis única prevista a los 11 años. Esta última cifra es preocupante porque la adolescencia es una etapa de mayor convivencia cercana y, por ende, de mayor riesgo de transmisión. “La vacunación oportuna permite no solo proteger a quien recibe la dosis, sino también disminuir la transmisión entre contactos cercanos. De hecho, en el caso del Meningococo, los adolescentes y adultos jóvenes presentan las tasas más altas de portación”, advierte Casanueva.

Además, entre 2022 y 2024, el 95% de los casos de meningococo en menores de un año fue causado por el serogrupo B, para el cual la vacuna tetravalente no brinda cobertura. Esto subraya la importancia de evaluar esquemas más completos con profesionales de la salud, según la edad y los factores de riesgo individuales. “Hace años que trabajamos para derribar la idea de que la vacunación es solo para la infancia. A lo largo de toda la vida existen vacunas que ayudan a prevenir enfermedades graves”, agrega el infectólogo. “Gracias a las vacunas, la vida actual ha cambiado en lo que respecta a algunas enfermedades infecciosas. Nos hemos acostumbrado tanto a ellas que corremos el peligro de no saber apreciarla y sostenerla”, reflexiona Casanueva.

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