POLITICA
27 de abril de 2026
Encuesta en Tucumán: crece el malestar por corrupción y se deteriora la imagen de Milei y Jaldo
Un informe refleja rechazo mayoritario al rumbo nacional y provincial, con impacto en la credibilidad política y señales de voto más duro.
Tucumán entra en abril con un malhumor que combina dos planos: el de la Argentina en general y el de la provincia en particular. En ambos, hay una palabra que reaparece como síntesis del hartazgo: corrupción. No es un dato menor: cuando la agenda pública se ordena alrededor de la corrupción, la política deja de discutirse como “gestión” y pasa a discutirse como credibilidad. Y eso suele endurecer el voto, achicar los grises y volver más difícil la recuperación de imagen.
En lo nacional, la evaluación del rumbo es claramente adversa: seis de cada diez creen que el gobierno va por el camino incorrecto. El corte por balotaje muestra el patrón clásico de polarización: el votante propio sostiene, el votante opositor rechaza. Pero el dato que asoma con fuerza es etario: el segmento +65 es el que más se despega hacia la crítica, y allí también crece la dureza en la imagen del Presidente. En términos electorales, es una señal de riesgo: cuando el rechazo se consolida en los mayores, tiende a traducirse en comportamiento consistente (participan, sostienen preferencia y votan “en contra”).
En la provincia, el cuadro es todavía más incómodo para el oficialismo local: 62,15% considera que el rumbo del gobierno provincial es incorrecto. El matiz interesante aparece en el mapa político: incluso entre quienes declararon haber votado a Jaldo en 2023, la evaluación se parte y queda apenas inclinada hacia el “incorrecto”. Es decir, la gestión no solo enfrenta oposición: enfrenta fatiga dentro de su propia coalición social.
La relación entre Javier Milei y Osvaldo Jaldo, en este clima, se convierte en un debate en sí mismo. El total del informe muestra que la opción dominante es que “está mal y debería cambiar”, y la exigencia de cambio crece fuerte en adultos y, sobre todo, en los mayores. En un escenario así, la estrategia de “equilibrio” —acompañar a la Nación en algunas cosas y diferenciarse en otras— se vuelve más difícil de comunicar: cualquier movimiento puede ser leído como concesión o como oportunismo, según el público que lo mire.
Por eso el capítulo de imágenes es más que un ranking: es el resumen emocional del momento. Milei aparece con saldo negativo marcado y Jaldo también queda en rojo, con un bloque importante de “regular” que, en campañas, es terreno de disputa: puede terminar en apoyo por resignación o en rechazo por acumulación de malestar. En Tucumán, con la corrupción arriba y la evaluación de rumbos en contra, la política entra a una etapa donde el voto no solo decide “quién”, sino a quién castigar y a quién tolerar.
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