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22 de abril de 2026

SanCor: Cómo la intervención política y la rigidez sindical liquidaron al gigante lácteo

De la oferta de Adecoagro rechazada en 2006 a la deuda incobrable del chavismo. Radiografía del colapso de la mayor cooperativa láctea, declarado formalmente este abril de 2026.

La declaración formal de quiebra de SanCor, dictada por la justicia de Santa Fe no representa un colapso repentino, sino el desenlace inevitable de una serie de decisiones tomadas hace exactamente dos décadas. Para dimensionar la magnitud de la caída, es necesario recordar que, antes del año 2006, la cooperativa era el estandarte de la cuenca lechera central, procesando cerca de cinco millones de litros diarios de leche. Pese a esa potencia, la firma arrastraba una deuda de USD 167 millones heredada de la crisis de 2001, lo que exigía una capitalización urgente.

El punto de inflexión ocurrió cuando el grupo Adecoagro —firma agroindustrial de origen argentino liderada por Mariano Bosch y respaldada entonces por inversores como George Soros— presentó una oferta de USD 120 millones para capitalizar la compañía. El plan buscaba transformar la cooperativa en una Sociedad Anónima y modernizar su gestión. Sin embargo, el gobierno de Néstor Kirchner bloqueó la operación, argumentando la defensa de la "soberanía nacional" contra los capitales financieros.

En su lugar, el Estado impulsó un auxilio financiero de la Venezuela de Hugo Chávez a través del banco Bandes. El acuerdo consistió en un préstamo de USD 80 millones que SanCor debía devolver enviando 15.000 toneladas de leche en polvo mensualmente. Lo que nació como una alianza estratégica se transformó en una trampa de liquidez. Con el colapso económico de Venezuela bajo Nicolás Maduro, los pagos se interrumpieron. Aunque gran parte del crédito original se saldó con productos, para inicios de 2026 la deuda incobrable de Caracas con la cooperativa ascendía a unos USD 18 millones, un capital vital que nunca regresó y que profundizó el desfinanciamiento.   A este escenario se le sumó un factor determinante: la relación con el sindicato ATILRA. La estructura gremial de SanCor operó bajo una rigidez extrema, con salarios y aportes extraordinarios muy superiores a la media de la industria. Esta inflexibilidad impidió que la empresa pudiera reestructurarse mientras su producción caía a menos del 10% de su capacidad histórica. Cada intento de optimizar plantas deficitarias fue respondido con paros y bloqueos que, al cortar la cadena de frío, provocaron la pérdida de miles de litros de materia prima, acelerando el canibalismo de activos: la venta de marcas icónicas de frescos y postres solo para cubrir deudas corrientes.

Hoy, con una deuda postconcursal que supera los $32.000 millones en conceptos laborales, impositivos y comerciales, la Justicia ha iniciado la etapa de liquidación. SanCor queda como el testimonio de un modelo que prefirió la asistencia financiera ideológica antes que la inversión productiva, y de una estructura sindical que, al no permitir la adaptación, terminó por dejar a miles de trabajadores ante un futuro incierto.

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