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POLITICA

28 de marzo de 2026

Cuando la oposición se diseña en el poder y los enemigos se eligen a conveniencia

Versiones sobre acuerdos de “no agresión”, reposicionamientos impulsados por el Gobierno y conflictos internos en La Libertad Avanza marcan un escenario político en plena transformación.

El tablero de la política tucumana comenzó a moverse. Se están configurando alianzas que generan dudas y malestar entre militantes y dirigentes, en un escenario que empieza a perfilarse de cara a las elecciones de 2027.

En los últimos días trascendió que habría una especie de “bendición” por parte del Gobierno provincial para fortalecer como oposición a los legisladores Silvia Elías de Pérez y José Cano. La estrategia, que habría surgido en 25 de Mayo 90, buscaría restarle terreno a La Libertad Avanza Tucumán en el mediano plazo.

Esto se evidenció en la última sesión de la Legislatura de Tucumán, cuando el cuerpo parobó la interpelación de la ministra de Educación, Susana Montaldo, a partir de un Proyecto de Resolución impulsado por Elías de Pérez.

Según algunas versiones, la buena imagen que distintas consultoras le atribuyen a la legisladora radical habría sido uno de los factores que llevaron al gobernador Osvaldo Jaldo y al ministro del Interior, Darío Monteros, a volver a poner en escena y fortalecer a esta vieja adversaria.

En ese marco, surge una pregunta inevitable: ¿cómo impacta este movimiento en el diputado nacional Carlos Cisneros?

El dirigente bancario mantiene vínculos cercanos con Elías de Pérez y Cano, lo que introduce un elemento de tensión adicional, especialmente si se tiene en cuenta su mala relación con el gobernador y, en particular, con el ministro Monteros. En distintos ámbitos políticos se habla de un clima de confrontación que ya no se limita a lo institucional y que también involucra espacios de influencia como el mediático.

Pero Cisneros tampoco se quedaría al margen de esta reconfiguración. En los pasillos de la política se menciona, con cada vez más frecuencia, la existencia de un pacto entre el diputado nacional y La Libertad Avanza Tucumán.

Se trataría de un acuerdo de “no agresión”, que explicaría el cambio de tono en los últimos meses, con menos confrontación, más silencio y un trato más cuidadoso hacia las figuras libertarias en los espacios de comunicación vinculados al parlamentario.

Ese giro se refleja en nombres propios. Dirigentes como la exdiputada Paula Omodeo o el diputado Gerardo Huessen, que anteriormente eran objeto de críticas constantes, hoy han dejado de estar en el centro de los cuestionamientos.

La lógica detrás de este entendimiento sería clara: La Libertad Avanza Tucumán y Cisneros comparten adversarios políticos, principalmente el gobernador Jaldo y el ministro Monteros.

Sin embargo, este esquema no termina de cerrar puertas adentro del espacio libertario. Existen quienes se resisten a esta “bajada de línea” y sostienen que Cisneros también debería ser considerado un rival político, lo que evidencia tensiones internas en un armado que aún busca consolidarse.

En ese contexto, el pacto de “no agresión” finalizaría en el año 2027, cuando las distintas fuerzas vuelvan a medirse en las urnas.

A estas tensiones se sumó un episodio reciente que dejó al descubierto las diferencias dentro de La Libertad Avanza Tucumán. Durante una entrevista en los estudios de Enterate, el influencer y militante libertario Benjamín Gosen lanzó duras críticas contra la intendenta de San Miguel de Tucumán, Rossana Chahla, aliada política de Cisneros.

Sus declaraciones generaron malestar inmediato. Según trascendió, desde el propio espacio libertario le hicieron saber que “se pasó de la raya”. Las reacciones en el estudio fueron elocuentes y, de acuerdo a versiones posteriores, el episodio derivó en un “estate quieto” dirigido al joven militante.

Esta situación no cayó bien en entre los libertarios. Algunos referentes consideran que son ellos quienes vienen enfrentando los embates del oficialismo provincial y que este tipo de límites, sobre alguien que es parte de “la casta” y – principalmente – un adversario, no hacen más que debilitar la identidad del espacio.

Así, entre acuerdos que no se firman pero se cumplen, opositores que se reciclan con aval oficial y militantes a los que les marcan la cancha, el tablero político tucumano empieza a mostrar una lógica conocida.

Nada es lo que parece.

La oposición se acomoda, los discursos se moderan y las peleas… se administran.

Todo, claro, con la mirada puesta en 2027.

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