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13 de marzo de 2026
Adolescentes y chatbots: la brecha entre el uso real y lo que creen los padres preocupa a las escuelas

El 64% de los jóvenes utiliza inteligencia artificial, pero solo la mitad de los adultos lo sabe. La encuesta del Pew Research Center muestra diferencias por raza, ingresos y género, y advierte sobre la dependencia tecnológica y sus consecuencias en el aprendizaje y la salud emocional.
El avance de la inteligencia artificial transformó la forma en que los jóvenes estadounidenses encaran sus estudios y gestionan sus emociones. Una encuesta nacional del Pew Research Center, difundida este viernes, revela que el 57% de los adolescentes de entre 13 y 17 años recurre a chatbots como ChatGPT o Copilot para resolver tareas académicas. El fenómeno, que también alcanza al apoyo emocional y al entretenimiento, despertó la preocupación de padres y escuelas por sus implicancias éticas y formativas.
La investigación, realizada sobre una muestra representativa de adolescentes y padres de todo el país, expone la profundidad de un cambio cultural impulsado por la tecnología. Más de la mitad de los encuestados (57%) admitió haber utilizado chatbots para buscar información, mientras que el 54% los emplea específicamente para actividades escolares. El entretenimiento también ocupa un lugar destacado, con un 47% que recurre a estas herramientas para ese fin.
Entre las funciones más demandadas para el ámbito educativo se destacan la búsqueda de información (48%), la resolución de problemas matemáticos (43%) y la edición de textos (35%). Un 42% utiliza los chatbots para resumir contenidos, y un 19% los consulta para informarse sobre noticias.
El uso de inteligencia artificial como soporte emocional, aunque menos extendido, ya muestra cifras significativas. El 12% de los adolescentes afirma haber recurrido a chatbots para obtener apoyo en momentos difíciles, y un 16% mantiene conversaciones informales con ellos, sin un objetivo específico más allá de la interacción.
La sombra de las trampas académicas
El crecimiento de estas prácticas genera inquietud en el ámbito educativo. Según el sondeo, el 59% de los adolescentes considera que el uso de chatbots para hacer trampa es habitual en su escuela. De ese grupo, un 34% opina que ocurre con mucha frecuencia. Solo el 14% percibe que este comportamiento es raro o inexistente, mientras que un 15% se muestra inseguro al respecto.
La percepción de deshonestidad académica se acentúa entre quienes ya utilizan estas herramientas para sus tareas: el 76% de ese subgrupo reconoce que el fenómeno es común en su entorno. A pesar de la controversia, un 26% de los jóvenes califica a los chatbots como extremadamente o muy útiles para el estudio, y apenas un 3% los considera inútiles. Uno de los participantes del estudio sintetizó una postura extendida: "La inteligencia artificial podrá multiplicar la eficiencia y precisión; todos tendrán que aprender a usarla o quedarán rezagados".
Apoyo emocional y el rol de los padres
El uso de chatbots para cuestiones emocionales genera posiciones encontradas entre los adultos. Aunque el 12% de los adolescentes ya ha buscado ese tipo de ayuda, solo el 18% de los padres aprueba que sus hijos recurran a la inteligencia artificial para temas sensibles. En contraste, el 79% acepta su utilización para buscar información y el 58% para tareas escolares.
La encuesta revela además una brecha significativa en la percepción del fenómeno. Mientras el 64% de los adolescentes afirma usar chatbots, apenas el 51% de los padres tiene conocimiento de ello. Cerca de un tercio de los adultos admitió no saber si sus hijos utilizan estas herramientas, y solo el 54% ha mantenido alguna conversación al respecto.
Factores demográficos y desigualdades
El estudio también evidencia diferencias marcadas por origen étnico, nivel de ingresos y género. El 61% de los adolescentes negros y el 60% de los hispanos emplean chatbots para tareas escolares, frente al 50% de los blancos. En el terreno del apoyo emocional, el 21% de los jóvenes negros recurre a estas herramientas, contra el 13% de los hispanos y el 8% de los blancos.
El ingreso familiar también incide en la intensidad del uso. El 20% de los adolescentes que viven en hogares con ingresos inferiores a 30.000 dólares anuales realiza la mayoría o la totalidad de sus tareas con chatbots. Ese porcentaje desciende al 7% en hogares que superan los 75.000 dólares por año.
En cuanto al género, la frecuencia de uso es similar entre varones y mujeres, pero los primeros se muestran más optimistas sobre el impacto futuro de la inteligencia artificial: el 41% cree que tendrá un efecto positivo, contra el 30% de las segundas.
El diálogo familiar sobre tecnología también varía según el nivel socioeconómico. Los padres de mayores ingresos conversan más con sus hijos sobre estas herramientas, mientras que los de menores recursos muestran mayor tolerancia a su empleo con fines personales o emocionales. Los padres negros, en particular, se destacan por su apertura a que sus hijos utilicen chatbots tanto para información como para consejos emocionales.
La investigación del Pew Research Center subraya que la integración de los chatbots avanza más rápido que la capacidad de adaptación de las familias y las escuelas, planteando interrogantes sobre cómo esta dependencia tecnológica podría reconfigurar los procesos de aprendizaje y las relaciones interpersonales de las nuevas generaciones.









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