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16 de febrero de 2026

Narcomenudeo en Tucumán: aumentaron 134% las detenciones en 2025, pero los vecinos alertan que "la droga sigue en el barrio"

La Policía detuvo a 3.705 personas por comercializar drogas en pequeñas cantidades durante el año pasado, un promedio de 10 por día. El secretario de Lucha contra el Narcotráfico, Jorge Dib, y el jefe de Policía, Joaquín Girvau, destacaron los resultados, pero reconocen que las fiscalías están sobrecargadas y que el delito muta permanentemente.

En 2025, la Policía de Tucumán detuvo a 3.705 personas por comercializar drogas en pequeñas cantidades, lo que da un promedio de 10 detenidos por día. La cifra impacta por sí misma, pero adquiere mayor dimensión al compararla con 2024: los arrestos por este delito aumentaron un 134% , ya que ese año se registraron 1.579 aprehensiones.

Los números reflejan el impacto de una norma que tardó casi una década en aplicarse y que, según las autoridades, explica también la baja en otros delitos como robos y homicidios. Sin embargo, en los barrios más castigados por el flagelo, los vecinos advierten que "la droga sigue en el barrio" y que los "tranzas" continúan mandando.

Diez años para aplicar la ley

En agosto de 2019, al día siguiente de haber sido reelegido como vicegobernador, Osvaldo Jaldo realizó un anuncio clave en los estudios de LG Play. "Vamos a hacer todo lo necesario para que se aplique en Tucumán la ley de narcomenudeo. Es lo que nos pidió la gente a lo largo y ancho de la provincia", sostuvo. Pero el camino hacia la aplicación efectiva de la norma fue largo y tortuoso.

En marzo de 2014 se había sancionado la ley 8.164, que habilitaba a la provincia a luchar contra ese delito a partir del 1 de enero de 2015. Sin embargo, una medida cautelar interpuesta por el ministro público fiscal, Edmundo Jiménez, impidió su entrada en vigencia al considerar que la Provincia no contaba con los recursos necesarios para asumir la persecución penal. En octubre de 2019 se aprobó la ley 9.188, que nunca se efectivizó porque no superaba los cuestionamientos del jefe de los fiscales.

Durante su interinato como gobernador, Jaldo logró en abril de 2022 que la Corte Suprema de Justicia levantara el impedimento. En julio de ese año, la Legislatura aprobó otra ley que fue rápidamente promulgada por el Poder Ejecutivo y, el 1 de diciembre de 2022, después de casi una década, comenzó a aplicarse.

El análisis de las autoridades

"Se perdió mucho tiempo y eso facilitó que el narcomenudeo se extendiera en toda la provincia. Ahora es distinto porque hay una decisión política de luchar contra este delito", sostuvo Jorge Dib, secretario de Lucha contra el Narcotráfico. "No tengo dudas de que la aplicación de esta norma, acompañada de un enorme esfuerzo en la prevención y el tratamiento de las adicciones, es una de las razones por las que se registró la baja de ilícitos como robos y homicidios en Tucumán", añadió el funcionario, que durante años ocupó distintos cargos en la Policía.

Dib reconoció que sería un grave error considerar que se trata de una batalla ganada. "La provincia, por las políticas que lleva adelante el gobernador Jaldo, es referente a nivel regional en la lucha contra el tráfico y la comercialización de sustancias. Estamos ante la posibilidad histórica de seguir avanzando porque se trata de una actividad ilícita que permanentemente muta", comentó.

Los números del narcotráfico en 2025

El funcionario hizo hincapié en los resultados del año pasado. "Hubo un importante crecimiento en el número de detenciones, pero, por ejemplo, se secuestraron menos dosis de cocaína. Eso tiene una explicación: los tranzas dejaron de tener puntos fijos de venta y se incrementó la comercialización callejera", analizó.

Durante 2025, según los informes oficiales, en el marco de la ley de narcomenudeo se secuestraron 69 kilos de cocaína fraccionada, 31 menos que en 2024. En cambio, hubo un fuerte incremento en el decomiso de marihuana: el año pasado fueron 881 kilos, mientras que en 2024 se incautaron 262. "Estaría relacionado con el aumento del consumo y con el hallazgo de nuevas modalidades de venta", destacó.

La mirada policial

El jefe de Policía, Joaquín Girvau, coincidió en gran parte con el análisis y agregó: "Ese incremento también está vinculado a la mayor presencia policial en las calles. La fuerza está en lugares donde antes no se hacía prevención. Esto forma parte de la idea que pusimos en marcha desde que se inició esta gestión: recuperar las calles".

"Obviamente esos números son importantes, pero hay que seguir trabajando. Lo destacable es que existe una decisión política de combatir este tipo de delito", señaló el comisario. "Y el apoyo no es sólo verbal, sino también económico. Se destinarán más fondos para mejorar los recursos tecnológicos y humanos, con el objetivo de optimizar aún más los resultados", indicó.

La sobrecarga de la Justicia

Tanto Dib como Girvau coincidieron en que la cantidad de detenciones es significativa, aunque se podrían obtener mejores resultados. "Creemos que las fiscalías especializadas están sobrecargadas y eso demora algunas investigaciones que podrían ayudarnos a desarticular redes completas y no sólo detener a quienes venden", explicó el secretario.

"La Justicia nos acompaña en este proceso, pero necesita más recursos para seguir avanzando", añadió el jefe policial.

La voz de los vecinos

"Muerte a los tranzas" es el mensaje firmado por un tal "El Loco" en una pared frente al complejo Muñoz, en Villa 9 de Julio, un sector considerado como uno de los orígenes del narcomenudeo en la provincia. "Se ve que hay más detenciones, pero la droga sigue en el barrio", reconoció Julia Gallo, ama de casa. "A este cáncer no lo sacás más, aunque muchos de nuestros hijos, sobrinos, primos y vecinos caigan en el consumo. ¿Sabe por qué? Son los dueños del vecindario", añadió.

Su pareja, Eduardo Jiménez, escuchó atentamente. "El mundo se mueve con plata y ellos tienen de sobra. A la gente que no tiene nada le dan dinero para pagar la factura de la luz y hasta pueden aportar para que una madre compre un cajón para sepultar a su hijo adicto", afirmó. "Pero ese favor sale muy caro. Compran el silencio, entregan cosas para que las guarden o les piden que escondan objetos. Nada es gratis", agregó.

Osvaldo Ferreyra fue más directo: "Jefe, aquí no hay ni una moneda. A los pibes les hacen el verso y los mandan a vender a la calle. Les dan unos cuantos papelitos y, si se les terminan, van a buscar más. Cuando los 'encanan', siempre hay dos o tres que quieren hacer lo mismo". "Los chicos se vuelven locos porque tienen plata para vestirse, comprarse el último celular y hasta motos para llevar la porquería al centro. Esto es así y, por más que manden un ejército de policías, no cambiará nada hasta que caiga el tranza", concluyó.

Un problema que muta

El testimonio de los vecinos contrasta con los números oficiales y pone sobre la mesa la complejidad de un delito que, como reconoce el propio Dib, "permanentemente muta". El incremento de las detenciones y los secuestros convive con una realidad barrial donde los "tranzas" siguen operando, comprando silencios y cooptando a jóvenes con dinero fácil.

La provincia tiene ahora la norma y la decisión política. El desafío, como admiten las propias autoridades, es que la Justicia pueda acompañar con más recursos y que la lucha no se limite a detener vendedores callejeros, sino que logre desarticular las redes que están detrás. Los vecinos, mientras tanto, esperan que alguna vez "caiga el tranza".

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