NACIONALES
11 de enero de 2026
El cine argentino mantiene su producción pero enfrenta una crisis de audiencia: solo 3 películas concentraron el 83% de los espectadores en 2025

Pese a estrenar 239 películas, similar a años anteriores, la mayoría no superó las 1.000 entradas. El INCAA reformó su sistema de subsidios, vinculándolos ahora a la audiencia, y redujo su plantel en un 54%.
La producción cinematográfica argentina mantuvo un ritmo estable durante el último año, con 239 estrenos en salas, una cifra similar a los 235 de 2024 y los 241 de 2023. Sin embargo, este volumen no se tradujo en audiencia masiva: según las estadísticas del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), solo tres películas concentraron el 83% del total de entradas vendidas para cine nacional en 2025.
El liderazgo absoluto lo tuvo Homo Argentum, dirigida por Mariano Cohn y Gastón Duprat, que vendió 1.829.383 entradas. Le siguieron Mazel Tov (368.009) y Belén (sin cifra exacta en el reporte). Del total de 239 películas estrenadas, apenas 74 superaron las 1.000 entradas, lo que significa que casi el 70% no alcanzó ese umbral mínimo.

Esta situación se enmarca en una tendencia más amplia: mientras la cantidad de estrenos se mantiene alrededor de los 240 anuales desde hace una década (con la excepción de 2020, año de pandemia), la concurrencia a salas de cine argentino ha caído drásticamente. En 2016 se vendieron 7,2 millones de entradas para películas nacionales, cifra que se estabilizó en un promedio de 2,3 millones en los últimos tres años. En 2024 se tocó un mínimo de 791.832 espectadores, repuntando en 2025 a 2.825.721.
Carlos Pirovano, presidente del INCAA, explicó que la estabilidad en el número de estrenos se debe a un "stock acumulado" de entre 600 y 700 películas producidas entre 2019 y 2023 que recibieron el interés público en administraciones anteriores y se fueron estrenando progresivamente.
Frente a este escenario, el organismo implementó una reforma profunda a partir de junio de 2024, mediante el decreto 662. El nuevo enfoque vincula los subsidios a la audiencia y exige a los proyectos financiar al menos el 50% con recursos propios. "No queremos financiar producciones que no tienen audiencia; eso se va a acabar", afirmó Pirovano.
Los números reflejan el cambio: los subsidios girados cayeron de $6.361 millones en 2023 a $4.629 millones en 2024 (una reducción del 27% en un contexto inflacionario del 117,8%), recuperándose levemente a $6.155 millones en 2025. Paralelamente, aumentó la proporción de películas realizadas sin apoyo estatal: de 66 en 2023 a 84 en 2025.

El organismo también redujo significativamente su estructura. De los 1.072 empleados que tenía al inicio de la gestión actual, pasó a 494, una disminución del 54% mediante retiros voluntarios, jubilaciones anticipadas y no renovación de contratos. Esta reorganización permitió, según Pirovano, que el INCAA pasara de un déficit de $144 millones en 2023 a un superávit de $34.640 millones en 2025, cumpliendo con el objetivo de que los gastos operativos no superen el 20% de los ingresos.
Pirovano destacó que, pese a los cambios, el Fondo de Fomento Cinematográfico actual ronda los 25 millones de dólares y que el 30% de las producciones estrenadas en 2025 se hicieron sin apoyo del Estado, incluyendo tres de las más taquilleras: Homo Argentum, Belén y *1978*. La industria cinematográfica nacional navega así entre la tradición de una producción constante y la búsqueda de un nuevo modelo que asegure sustentabilidad y conexión con el público.









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