POLITICA
3 de junio de 2026
Pablo Pero asegura que los salarios recién podrán ganarle a la inflación cuando el IPC mensual baje del 2%
El economista explicó que el umbral del 2% mensual es clave para que el poder adquisitivo comience a recuperarse. Proyecta que eso podría ocurrir a comienzos del segundo semestre de 2026.
El economista Pablo Pero dialogó este miércoles en el programa Bisturí para matizar las lecturas optimistas sobre una reactivación inmediata de la economía argentina. Tras analizar los últimos datos sectoriales de consultoras privadas y organismos oficiales, Pero definió el escenario actual como “heterogéneo y de crecimiento muy suave”, advirtiendo que los sectores de consumo masivo siguen golpeados. Sin embargo, ponderó la desaceleración inflacionaria y la baja de tasas de interés como bases fundamentales para un alivio en el segundo semestre. Además, analizó la reciente suba del dólar, anticipó el impacto de las inversiones privadas durante el Mundial y propuso reformas estructurales clave como la independencia del Banco Central por ley.
Indicadores contrapuestos y la realidad de Tucumán
Al evaluar si la economía tocó fondo y comenzó a rebotar, Pero exhibió la disparidad en los relevamientos técnicos de actividad correspondientes al primer tramo del año. “Revisé cómo daban los indicadores de actividad en varias consultoras: el INDEC, en su último Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de marzo, dio un crecimiento muy importante y sorprendente; sin embargo, el Índice Líder de la Universidad Torcuato Di Tella dice que la economía cae; Orlando Ferreres muestra que la economía está parada o cae un poquito; y un indicador de la provincia de Santa Fe que mide actividad nacional dice que estamos creciendo despacito. El promedio da suavemente positivo, pero el principal problema es la heterogeneidad: tres sectores pueden crecer fuerte y siete estar cayendo suavemente”. Para el especialista, esta disparidad se traduce en una ralentización palpable en la calle que afecta especialmente a la provincia: “No es que todavía vayamos a sentir ese crecimiento, y menos en Tucumán, que es una economía que no está bendecida por este modelo económico. No tenemos minería —a pesar de estar rodeados y de que podríamos atraer servicios generados desde acá—, no tenemos petróleo y gas como en el sur, y tenemos un campo con una frontera agrícola ya establecida donde tal vez falta fomento a la reconversión agroindustrial. El comercio minorista en supermercados depende del salario, y como este vino perdiendo contra la inflación, es natural la contracción”.
Desaceleración inflacionaria y alivio financiero
El economista identificó dos variables que marcan un cambio de tendencia respecto al inicio del año. “La inflación mensual subió diez meses seguidos hasta marzo. Abril fue el primer mes en que bajó y todo indica que mayo va a volver a bajar. El promedio de las consultoras proyecta un sendero descendente para ubicarse por debajo del 2% a comienzos del segundo semestre y terminar el año cerca del 1,5% mensual. Cuando la inflación baje de ese umbral del 2%, va a ser más fácil que el salario promedio empiece a ganarle y se sienta un alivio en los sectores generales de consumo, comercio y servicios”. La segunda luz verde proviene del mercado financiero: “El año pasado el gobierno anterior subió las tasas muchísimo por el riesgo cambiario, lo que generó inestabilidad, endeudó a las empresas y aumentó la morosidad. Ahora las tasas para las empresas bajaron fuerte. Esto no hace crecer la economía automáticamente, pero permite refinanciar deudas y genera el contexto para volver al crédito, facilitando el empleo”.
Dólar, Mundial y obra pública
Consultado sobre el reciente incremento en la cotización del dólar, Pero consideró que el reacomodamiento es saludable para la competitividad. “Estamos en un dólar casi tan barato como a fines de la convertibilidad. Ese valor le pone mucha presión a la producción local. Estaría bien dejarlo subir cuando el mercado demande y no pisarlo desde el Banco Central. La última semana el BCRA estuvo cancelando operaciones de futuro que empujaban el dólar a la baja; al liberar eso, el dólar se sintió más libre. Sería bueno aprovechar el Mundial para que, si los ojos de la sociedad están en otro lado, dejen que vaya subiendo lentamente”. Sobre el argumento oficial de que el superávit comercial descarta un atraso cambiario, Pero diferenció: “El sector de petróleo y gas acompaña al campo como grandes motores de exportación, pero eso no significa que los demás sectores industriales puedan competir. El Gobierno le siguió bajando retenciones al campo porque, con el dólar pisado, los números no cerraban”.
Anticipó que la reactivación hacia el tercer trimestre vendrá de la mano de un nuevo esquema de infraestructura: “Algo que el Gobierno espera que empiece a sentirse fuerte a partir de julio es la concesión de la obra pública en rutas. Empresas privadas se ocuparán de las obras a cambio de peajes, y eso empujará el movimiento económico en pleno periodo mundialista”.
Independencia del Banco Central
Por último, Pero trazó una distinción entre la solidez fiscal y la desconfianza política: “Este gobierno ya hizo el ajuste y cada día tiene menos ajuste por delante. La macro está ordenada y las cuentas en equilibrio. ¿Por qué la bolsa no sube? Porque los grandes capitales se preguntan si esto va a sostenerse políticamente, dado que el Gobierno todavía no conforma una mayoría estable”. Para revertir la incertidumbre, recomendó: “Falta independencia del Banco Central, como en Perú, Chile, Uruguay o Brasil. Hoy el presidente del BCRA es exsocio del ministro de Economía. Debería enviarse una ley que requiera mayoría amplia para remover a sus autoridades. Eso mandaría una señal de largo plazo de que el país no tendrá inflación. Un gobierno con esa estabilidad podría incluso aceptar pequeños déficits para pagar mejores salarios y acelerar el crecimiento”.
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