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16 de mayo de 2026

La industria de motos en Argentina proyecta un año récord con más de 700 mil patentamientos en 2026

El vicepresidente de la Cámara de Fabricantes de Motovehículos, Lino Stefanuto, aseguró que el sector superará los máximos históricos de 2011 y 2017. En el primer cuatrimestre ya se patentaron 300 mil unidades.

La industria de los motovehículos en la Argentina transita su momento más expansivo desde que se tienen registros, con perspectivas de cerrar el año 2026 con cifras que podrían superar los picos históricos alcanzados en 2011 y 2017. Así lo afirmó Lino Stefanuto, vicepresidente de la Cámara de Fabricantes de Motovehículos y referente de Beta Motor Argentina, en declaraciones radiales.

“Estamos yendo hacia un año que va a ser récord histórico. Nunca hubo algo así”, sostuvo el empresario al analizar la evolución del sector. Según detalló, solo en los primeros cuatro meses del año se patentaron más de 300.000 unidades, un volumen que anticipa un cierre anual cercano a los niveles más altos jamás registrados por la actividad.

Stefanuto recordó que los dos ejercicios más exitosos hasta la fecha fueron 2011 y 2017, cuando se patentaron entre 700.000 y 800.000 motovehículos. “El año pasado cerramos con 650.000 y este año ya arrancó muchísimo más fuerte”, señaló en diálogo con Splendid AM 990.

Factores del crecimiento: ensamblado nacional y motos de baja cilindrada

El dirigente atribuyó el auge a una combinación de variables económicas y productivas, con especial énfasis en el rol de la industria local. “El 97% de las motocicletas se ensamblan en Argentina con algún componente nacional”, explicó. Las unidades llegan al país desarmadas y deben incorporar integración local para acceder a beneficios arancelarios. “Además del ensamble, hay un porcentaje de componentes nacionales que determina el decreto de integración. En las motos más económicas, el valor agregado local supera el 35% del costo total”, indicó.

El segmento de mayor demanda es el de motos de baja cilindrada y precio reducido, utilizadas fundamentalmente como herramienta de movilidad laboral. “Son las motos que compra el trabajador para ir al trabajo o para trabajar en aplicaciones”, sostuvo Stefanuto. En ese contexto, señaló que muchas de esas unidades tienen un costo de origen extremadamente bajo debido a la competencia asiática. “Hay motos que en origen pueden costar 400 dólares y acá terminan valiendo alrededor de un millón o un millón y medio de pesos”, afirmó.

Historia familiar y evolución del mercado

Stefanuto repasó los orígenes de su vínculo con el sector: su padre llegó desde Italia en la década de 1950 y comenzó reparando motocicletas antes de fabricar motopartes para las primeras industrias nacionales. “Después seguimos nosotros con la fabricación de partes hasta que en 1994 tomamos la representación de la empresa italiana Beta”, recordó. En sus inicios, Beta Motor Argentina se enfocó en motos especiales para competición y actividades off road, como enduro y motocross, y luego amplió su producción hacia scooters y motocicletas urbanas.

Consultado sobre el perfil del mercado argentino, el vicepresidente de la Cámara aseguró que el país presenta un nivel de uso de motos muy elevado en comparación con otras naciones de la región. “Si nosotros somos 45 millones de habitantes y vendemos 600.000 motos por año, estamos muy arriba en proporción”, señaló, aunque aclaró que Brasil continúa liderando ampliamente en volumen total. En cuanto a las formas de pago, explicó que las motos económicas suelen comercializarse mayoritariamente en cuotas, mientras que las de alta gama se adquieren principalmente al contado.

Desafíos de seguridad vial y capacitación

Stefanuto también se refirió al crecimiento de la circulación y los desafíos asociados a la seguridad vial. “La moto es un producto que genera riesgo porque la carrocería somos nosotros mismos”, afirmó. En ese marco, destacó el trabajo conjunto con la Agencia Nacional de Seguridad Vial para mejorar los estándares de capacitación y otorgamiento de licencias. “Se están desarrollando cursos para examinadores y se busca un estándar nacional mucho más exigente”, explicó.

Finalmente, advirtió que el incremento del parque de motos obliga a reforzar la educación vial y mejorar la infraestructura. “Hay que trabajar mucho en la capacitación, en el estado de las rutas y también en la inseguridad que lamentablemente sufrimos”, concluyó.

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