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POLITICA

13 de abril de 2026

Elecciones Tucumán 2027: una encuesta pone a La Libertad Avanza arriba y complica a Jaldo y Chahla

Un relevamiento de Isasi/Burdman muestra que el 63,9% de los tucumanos votaría por un cambio. En los distintos escenarios para gobernador, los candidatos libertarios aparecen al frente, mientras el peronismo provincial exhibe desgaste e imágenes más castigadas.

La encuesta de Isasi/Burdman sobre Tucumán deja una señal política que el oficialismo provincial no debería subestimar: el electorado parece haber empezado a moverse antes que la dirigencia. A casi un año de las legislativas nacionales y con la elección para gobernador de 2027 todavía lejana, el estudio ya muestra una provincia con ánimo de alternancia, con el peronismo obligado a defenderse y con La Libertad Avanza en condiciones de disputar la centralidad política.

El dato más pesado del relevamiento no está, en rigor, en un nombre propio. Está en una pulsión colectiva. Cuando se pregunta si en 2027 se votará por la continuidad de la gestión de Osvaldo Jaldo o por un cambio, casi dos de cada tres tucumanos responden que elegirán cambiar. El 63,9% se inclina por esa opción, frente a apenas 26,7% que apuesta a la continuidad. En una provincia en la que el oficialismo conserva resortes territoriales, ese registro vale como una advertencia: hay un malestar político previo a la discusión de candidaturas.

Ese clima se articula, además, con otro dato relevante: la marca Milei sigue siendo competitiva en Tucumán. El Presidente conserva 51,2% de aprobación de gestión, y cuando la encuesta pregunta si se votaría por o contra su candidato a gobernador, el resultado muestra una leve ventaja a favor de su espacio. El 41,6% dice que votaría por el postulante libertario y el 39,4% en contra. No es una diferencia abrumadora, pero sí suficiente para convertir a La Libertad Avanza en un actor con potencia real de gobierno.

La foto partidaria refuerza esa impresión. Ante la pregunta por fuerza política, La Libertad Avanza llega a 39,1%, mientras Tucumán Primero/PJ queda en 22,8%. Es una brecha amplia. Y aunque el alto nivel de indecisos obliga a leer los números con prudencia, también es cierto que la ventaja libertaria no aparece como un accidente estadístico: se repite, con matices, en los distintos escenarios que ensaya la encuesta.

El primero de esos escenarios enfrenta a Lisandro Catalán con Osvaldo Jaldo. Allí el libertario reúne 28,9% y el gobernador 26,7%. Es una diferencia corta, pero políticamente significativa. Porque Jaldo, que cuenta con mayor nivel de conocimiento, estructura estatal y peso territorial, aparece apenas por detrás de un dirigente opositor que todavía no agotó su potencial de instalación.

Cuando el peronismo cambia de candidato, el cuadro no mejora. En el escenario de Catalán contra Rossana Chahla, el dirigente de LLA trepa a 29,3% y la intendenta capitalina cae a 14,1%. La distancia ya no es táctica: es estructural. Y el problema para el oficialismo es que Chahla, lejos de ser una dirigente desconocida, tiene un nivel de instalación muy alto. Su dificultad, según sugiere el estudio, no está en que no la conozcan, sino en que ese conocimiento no se convierte automáticamente en respaldo electoral.

Todavía más crudo es el escenario con Juan Manzur. Allí Catalán llega a 30,1% y el ex gobernador y ex jefe de Gabinete nacional apenas alcanza 9,6%. Es, probablemente, uno de los datos más duros del sondeo. Porque si Manzur supo ser durante años uno de los nombres más gravitantes de la política tucumana, la encuesta ahora lo muestra con un nivel de rechazo que condiciona severamente cualquier hipótesis de relanzamiento.

El cuarto ensayo incluye a Federico Pelli frente a Jaldo, y el resultado vuelve a poner al oficialismo contra las cuerdas: 26,7% para Pelli y 25,5% para Jaldo. En otras palabras, incluso un dirigente opositor con menor nivel de conocimiento general que Catalán logra empardar al gobernador. Eso habla tanto de la competitividad creciente de LLA como del deterioro que arrastra la figura del mandatario provincial.

La tabla de imagen ayuda a leer mejor esas proyecciones. Entre los opositores ligados al universo libertario, Federico Pelli y Lisandro Catalán aparecen con los mejores perfiles relativos. Pelli registra 25,6% de imagen positiva y sólo 12,6% negativa, aunque todavía con un alto desconocimiento. Catalán, por su parte, tiene 21,4% positiva y 13,9% negativa, pero con un 49% de no sabe. Es decir, ambos parecen tener margen de crecimiento: aún no son totalmente masivos, pero lo poco o mucho que se conoce de ellos no carga, por ahora, con el peso del rechazo que sí golpea a varios nombres del peronismo.

Del lado oficialista, la situación es distinta. Rossana Chahla conserva volumen político, pero también exhibe una negatividad alta: 44,1%. Juan Manzur directamente aparece en zona crítica, con 65,6% de imagen negativa. Y Darío Monteros, golpeado por la controversia pública tras la agresión sufrida por Federico Pelli, acumula 41,7% de imagen negativa. En un ciclo político donde la sociedad parece demandar cambio, esos niveles de rechazo funcionan como un lastre.

No es casual que el estudio también encuentre una fuerte sensibilidad social frente a la corrupción y a la calidad institucional. La corrupción encabeza tanto la agenda nacional como la provincial, mientras que la boleta única de papel, la eliminación de los acoples y la investigación de las comunas rurales obtienen apoyos muy elevados. En esa discusión, La Libertad Avanza aparece mejor posicionada para capturar el reclamo reformista.

El sondeo, desde luego, no define una elección. Faltan tiempo, candidaturas, alianzas y campaña. Además, los niveles de indecisos siguen siendo altos en varios escenarios, un dato que aconseja prudencia. Pero sí marca una tendencia: en abril de 2026, la política tucumana luce más favorable a una oferta de ruptura que a una narrativa de continuidad. El peronismo conserva volumen, nombres y aparato. Lo que no está claro es si conserva, todavía, la capacidad de entusiasmar a una mayoría. La Libertad Avanza, en cambio, parece haber encontrado la veta de un electorado que quiere castigar al poder local y que empieza a mirar a 2027 con lógica de recambio. 

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