TUCUMÁN
12 de abril de 2026
Camino del Perú es un “gran embudo”: un experto advierte que la saturación vial en Tucumán es un problema estructural
El ingeniero Agustín Sosa Mármol, ex jefe de Planeamiento de Vialidad, aseguró que la falta de vías alternativas y una planificación fragmentada colapsaron el corredor. Descartó ensanchar la ruta como solución.
La saturación vehicular que sufren a diario los conductores y peatones en el Camino del Perú no responde únicamente al aumento del parque automotor. Según un especialista consultado, el colapso de esa arteria evidencia fallas más profundas en la planificación urbana del área metropolitana: calles sin continuidad, accesos bloqueados y desarrollos inmobiliarios que carecen de vías perimetrales terminaron concentrando el tránsito en pocos corredores.
El ingeniero Agustín Sosa Mármol, ex jefe de Planeamiento de la Dirección Provincial de Vialidad, describió al Camino del Perú como un “gran embudo” que absorbe todo el flujo vehicular que otras conexiones no logran canalizar. En declaraciones a este medio, explicó que la ausencia de rutas alternativas no solo genera congestión permanente, sino que también eleva los riesgos para los peatones, quienes en los horarios pico enfrentan serias dificultades para cruzar la calzada.
El especialista sostuvo que intervenciones de pequeña escala podrían modificar de manera significativa la dinámica de circulación. Puso como ejemplo una calle perpendicular a la ruta provincial 315, a la altura de la Curva de los Vega, impulsada por un privado. Se trata de una traza de apenas unos metros, pero que, según sus estimaciones, podría desviar hasta el 30% del tránsito actual del Camino del Perú.
Esa alternativa formaba parte de un proyecto de mayor envergadura diseñado hace poco más de dos años: la autopista de Circunvalación Noroeste. La iniciativa apuntaba a mejorar la conectividad entre Yerba Buena, Cebil Redondo, Tafí Viejo y Los Nogales, con una extensión aproximada de siete kilómetros que integraría sectores actualmente desconectados y redistribuiría el flujo vehicular en toda la zona norte y oeste del área metropolitana.
“El objetivo no era solo aliviar el Camino del Perú, sino transformar la matriz de circulación de toda esa región”, recordó Sosa Mármol, quien lamentó que el proyecto no haya avanzado. La propuesta incluía conexiones con avenidas estratégicas, cruces a distinto nivel, rotondas y colectoras laterales para facilitar la circulación transversal y evitar que la nueva vía se convierta en una barrera urbana.
Entre los sectores beneficiados, el ingeniero mencionó a Villa Carmela, que podría contar con acceso directo a esa red, además de Tafí Viejo y Yerba Buena, localidades actualmente muy dependientes del corredor saturado.
Sin embargo, la ejecución de estas obras quedó frenada por una combinación de obstáculos: dificultades técnicas, problemas de financiamiento y falta de coordinación entre distintos niveles del Estado. Ante ese escenario, Sosa Mármol fue categórico al descartar la ampliación del Camino del Perú como solución viable. “No se puede ensanchar una arteria con ese nivel de tránsito si no existen vías alternativas para desviar los vehículos”, advirtió.
El especialista remarcó que la situación exige un replanteo integral de la planificación vial, con definiciones claras sobre ejes de circulación, continuidad de calles y previsión del crecimiento urbano. “La planificación debe ser flexible, pero firme en lo esencial: conectar puntos, evitar cuellos de botella y proyectar a largo plazo”, concluyó.
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