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15 de marzo de 2026

Cansancio al volver a la rutina: qué dice la genética sobre la fatiga y el estrés de marzo

Especialistas señalan que variantes genéticas pueden influir en la forma en que el cuerpo procesa nutrientes, responde a la cafeína y se recupera del esfuerzo físico y mental.

El inicio de marzo marca para muchas personas el verdadero comienzo del año. Con el final de las vacaciones llegan la compra de útiles escolares, la reorganización de horarios, los traslados diarios y el retorno pleno a la actividad laboral. En ese contexto, no es extraño que el cansancio aparezca rápidamente, incluso entre quienes logran dormir las ocho horas diarias recomendadas por los especialistas.

Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que la fatiga persistente que muchas personas experimentan al retomar la rutina no siempre está vinculada únicamente al ritmo de vida. De acuerdo con especialistas, la genética también puede influir en la forma en que cada organismo responde al estrés físico y mental propio de este período del año.

Actualmente, los análisis genéticos permiten estudiar hasta 700 mil variantes en el ADN de una persona. A través de ese estudio es posible identificar predisposiciones biológicas relacionadas con la fatiga neuromuscular o con procesos de inflamación posteriores al esfuerzo físico, dos factores que pueden afectar la capacidad de recuperación después de jornadas exigentes de trabajo o de las demandas familiares.

Lo que revela la genética sobre el cansancio

Entre los aspectos que la genética permite analizar se encuentran las diferencias en la manera en que el cuerpo absorbe determinados nutrientes esenciales. Según especialistas, algunos cuadros de cansancio persistente o dificultad para concentrarse pueden estar vinculados a una baja disponibilidad de micronutrientes como magnesio y vitaminas B12, B6 y D.

Estos nutrientes cumplen un rol central en el funcionamiento de las mitocondrias, estructuras celulares encargadas de producir la energía que utilizan las células del organismo. Cuando ese sistema no funciona de manera eficiente, la sensación de agotamiento puede intensificarse.

Las variaciones genéticas influyen en cómo cada persona metaboliza esos compuestos, lo que explica por qué algunas requieren mayores niveles de consumo o suplementación para mantener un funcionamiento adecuado del organismo.

“No todas las personas metabolizan estos nutrientes de la misma manera. Algunas tienen variantes genéticas que hacen que necesiten una mayor ingesta o suplementación para mantener niveles adecuados”, explicó Adrián Turjanski, director científico de Gen360 e investigador del CONICET.

El papel de la cafeína en la vuelta a la rutina

Frente al aumento del cansancio durante los primeros días de actividad intensa, muchas personas recurren al café para mantenerse activas durante el día. Sin embargo, la respuesta del organismo a la cafeína también puede estar influida por factores genéticos.

Según Turjanski, ciertas variantes del ADN pueden hacer que el cuerpo procese esta sustancia más lentamente, prolongando sus efectos.

“Ciertas variantes genéticas pueden prolongar los efectos de la cafeína, generando ansiedad, insomnio o irritabilidad si no se modera su consumo según el perfil de cada uno”, señaló.

Por ese motivo, los especialistas recomiendan prestar atención a cómo reacciona cada organismo frente al consumo de estimulantes durante períodos de alta demanda física y mental.

Riesgos asociados a la falta de descanso

A la presión por retomar las obligaciones cotidianas se suma, en muchos casos, una reducción de las horas de descanso. Esa combinación puede generar consecuencias que exceden el cansancio habitual.

De acuerdo con datos de la National Sleep Foundation, alrededor del 21% de los accidentes de tránsito se relacionan con la somnolencia al volante, ubicándose como una de las causas más frecuentes detrás del alcohol y las distracciones.

El fenómeno puede presentarse tanto en traslados laborales como en recorridos vinculados a actividades escolares, especialmente en períodos de reorganización de rutinas como el inicio del ciclo lectivo.

Hacia un enfoque más personalizado del bienestar

Frente a estos escenarios, algunos especialistas plantean que el análisis genético puede aportar información útil para comprender cómo responde cada organismo a distintos factores vinculados con el estrés, la nutrición y el descanso.

En lugar de recurrir a dietas generalizadas o a soluciones rápidas frente al agotamiento, este tipo de estudios permite identificar características individuales que pueden orientar decisiones vinculadas con la alimentación, la suplementación o los hábitos de descanso.

“La genética no predice nuestro destino, pero sí nos ofrece herramientas valiosas para tomar decisiones informadas que pueden mejorar significativamente nuestra calidad de vida”, concluyó Turjanski.

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