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17 de febrero de 2026

Escándalo en Yerba Buena: fiesta de adolescentes terminó con una denuncia por abuso y graves irregularidades

El evento reunió entre 800 y 900 jóvenes, en su mayoría menores de edad. Vecinos alertaron sobre la venta de alcohol, la saturación del local y el peligro en la ruta a la salida. La Municipalidad inició actuaciones contra el responsable.

Una denuncia por abuso sexual contra una adolescente de 14 años ocurrido en una fiesta masiva de menores destapó una serie de irregularidades que se repiten en eventos nocturnos destinados a jóvenes en Yerba Buena. El hecho, que tuvo lugar en la madrugada del domingo en un salón de la zona de El Corte, encendió las alarmas de las autoridades municipales y policiales, que ahora investigan al organizador por la venta de alcohol a menores, el incumplimiento del aforo permitido y la falta de controles adecuados.

Según consta en la denuncia radicada por la madre de la víctima en la guardia del Hospital Padilla, la adolescente había concurrido a la fiesta junto a sus amigas. En un momento de la madrugada, ingresó al baño del local, donde fue abordada y atacada por dos adolescentes a quienes no pudo identificar. La médica que la asistió confirmó que presentaba signos compatibles con una agresión sexual.

El caso, que por estas horas es investigado por la Policía, puso en evidencia un entramado de prácticas habituales en este tipo de encuentros: convocatorias masivas difundidas por redes sociales, venta de entradas virtuales, comercialización de alcohol a menores y una ocupación de los salones que duplica holgadamente la capacidad autorizada.

Entre 800 y 900 jóvenes, la mayoría menores

De acuerdo con fuentes municipales, la fiesta del sábado convocó entre 800 y 900 asistentes, de los cuales más del 90% eran menores de edad. La capacidad máxima del salón, según las habilitaciones vigentes, es de 400 personas. "Sospechamos que podría haberse superado ampliamente el aforo permitido", indicó Ileana Dulout, secretaria de Seguridad de Yerba Buena, quien confirmó que ya se iniciaron los trámites para sancionar al responsable del evento.

El lugar, un salón de fiestas que suele alquilarse a terceros para la organización de eventos, quedó en el centro de la mira de las autoridades. "Los dueños de locales o salones subalquilan a terceros esos espacios para que organicen fiestas. Los organizadores sostienen que los permisos se emiten para el lugar y que no están violando ninguna norma. Los propietarios, en cambio, señalan que no tienen responsabilidad sobre lo que hagan. De todas maneras, estamos actuando contra ellos", explicó Dulout.

Alcohol, "mesas" exclusivas y documentos truchos

Testimonios de adolescentes que asistieron al evento describieron un funcionamiento que parece estar lejos de la legalidad. Julieta, de 15 años, contó que las fiestas se promocionan como "para mayores de 18", pero que en la práctica la concurrencia es mayoritariamente de estudiantes secundarios. "La mayoría somos chicos del colegio", dijo.

Uno de los puntos más cuestionados es la venta de las llamadas "mesas" desde 100.000 pesos para grupos de al menos cinco jóvenes. Esa modalidad no solo garantiza un sector exclusivo, sino que incluye bebidas alcohólicas y energizantes que, por ley, no deberían ser comercializadas a menores. "También venden en las barras. Hay de todo, especialmente cerveza y vodka. Lo peor no es que te vendan 'chupi', sino que siempre va demasiada gente. A veces, si son en lugares cerrados, no te podés mover", relató Juan Pablo, de 16 años.

Los organizadores, que aceptaron hablar con la prensa bajo condición de anonimato por temor a represalias, aseguraron que para ingresar exigen el Documento Nacional de Identidad y que lo mismo ocurre en las barras. Sin embargo, Lautaro, de 17 años, desmintió esa versión: "A veces, no siempre, te piden documento. Pero no hay un chico que no tenga uno 'trucho'. Hay varias aplicaciones que te permiten modificarlo. Hasta podés tener uno como si fuera de Mi Argentina".

La respuesta de las autoridades

Pasadas las cuatro de la madrugada del domingo, la Guardia Urbana Municipal y personal policial de Yerba Buena montaron un operativo de emergencia en la zona. No solo realizaron controles de alcoholemia, sino que también intentaron evitar que los jóvenes circularan por la calzada y protagonizaran incidentes en la rotonda cercana, donde finalmente se concentraron cientos de adolescentes a la espera de ser retirados por sus familias.

"Nos estamos enfrentando a un problema muy serio que requiere una rápida reacción", sostuvo Dulout. La funcionaria admitió que el municipio no tiene autoridad para ingresar a este tipo de eventos por tratarse de "fiestas privadas", pero aseguró que refuerzan los controles en los alrededores y trabajan en conjunto con la Policía y el IPLA (Instituto Provincial de Lucha contra el Alcoholismo) para evitar la venta de alcohol a menores.

"Desde hace bastante tiempo actuamos de esta manera. También venimos insistiendo con el IPLA para realizar operativos en conjunto y evitar que se lleven adelante estas fiestas en las que se vende alcohol a menores", agregó.

El reclamo de los vecinos

Quienes viven en las inmediaciones de los salones de eventos vienen alertando desde hace tiempo sobre los riesgos que generan estas convocatorias. "Cada vez que se hace una fiesta de este tipo es un verdadero problema. Se llena de adolescentes que, cuando termina, comienzan a circular por la calle y se quedan en la rotonda hasta que los vienen a buscar. Son muy chicos y no toman conciencia del peligro", advirtió María Laura de Rodríguez, vecina de la zona.

Fernando Herrera, otro residente de Yerba Buena, apuntó contra dos responsables: los organizadores que venden alcohol sin control y los padres que no asumen su rol. "Aquí se observan dos problemas. El primero es que hay pícaros que venden alcohol a menores sin importarles nada. El otro es que los padres no se preocupan por ir a buscarlos, sino que los dejan a la buena de Dios un domingo a la madrugada", señaló.

Dulout coincidió en ese diagnóstico y sumó un pedido de colaboración a las familias. "Estamos preocupados porque todo lo que sucede fuera de esos lugares es nuestra responsabilidad. Si bien nos estamos ocupando del tema, los padres deberían colaborar. Tendrían que saber a dónde van sus hijos y cómo es su conducta a la salida. Estamos para atender cualquier denuncia", concluyó.

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