POLICIALES
17 de enero de 2026
Un crimen, un fugitivo y tres hipótesis: las claves del caso de Érika Álvarez tras la captura de "El Militar"

Tras una intensa búsqueda, el principal sospechoso fue arrestado en Pilar mientras intentaba huir. La investigación, que descartó una red de trata, analiza ahora si actuó solo y cuál fue el móvil del asesinato.
La detención de Felipe Sosa (51), alias “El Militar”, no significa el cierre del caso por el asesinato de Érika Antonella Álvarez (25). El empresario y exmilitar, aprehendido este jueves en Pilar mientras circulaba en su motocicleta con pasaporte en mano, es el principal acusado, pero la investigación dirigida por la fiscala María del Carmen Reuter y el fiscal Carlos Picón aún debe determinar si actuó con cómplices y cuál fue el móvil del crimen.
El cuerpo de la joven, estudiante de Enfermería, fue hallado el 8 de enero en un descampado de la zona de Manantial Sur, dentro de una bolsa negra. La autopsia preliminar determinó que fue asesinada a golpes, con todas las lesiones concentradas en el lado derecho de su cuerpo y la mandíbula dislocada. Los investigadores establecieron que el cadáver llevaba entre 36 y 48 horas en ese lugar, que fue elegido por su lejanía y falta de cámaras de seguridad.
La pesquisa se centró en el entorno de la víctima, caracterizado por su severa problemática de adicción. Testigos describieron que Álvarez se relacionaba con un círculo “pesado” integrado por profesionales, personas de alto poder adquisitivo y figuras de la noche tucumana, en fiestas donde las drogas y la música electrónica eran comunes. En dicho entorno, reiteradamente surgió el apodo “El Militar”.
Felipe Sosa, graduado del Colegio Militar de la Nación y exintegrante de la Legión Extranjera de Francia, tenía antecedentes por tenencia de plantas de marihuana en 2023 y denuncias por violencia de género. Tras allanamientos en Yerba Buena, donde se hallaron pruebas que lo vinculan al crimen, se estableció que había huido de la provincia el martes hacia Buenos Aires. Fue capturado por una comisión de 25 efectivos con apoyo de fuerzas bonaerenses y federales.
El fiscal Picón inició los trámites para su extradición a Tucumán, donde se le formularán cargos. Mientras tanto, la causa sigue abierta. Los investigadores descartaron un vínculo con trata de personas y manejan tres hipótesis principales: que la muerte se produjera por un exceso de consumo en una fiesta; que la víctima fuera eliminada por conocer detalles de una red de venta de drogas en círculos de poder; o que hubiera cometido un error dentro de una organización de narcotráfico.
Además, se busca establecer si Sosa contó con ayuda para deshacerse del cuerpo. De surgir evidencias concretas de tráfico de estupefacientes, el caso podría derivar a la justicia federal.









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