POLICIALES
13 de enero de 2026
Acusan a dos menores de matar a un joven de un disparo en la cabeza para "no ser reconocidos"

Según la Fiscalía, tras robarle, el atacante volvió sobre sus pasos y disparó a quemarropa a Rodrigo Ibarra (21) para evitar su identificación. El crimen fue captado íntegramente por cámaras de seguridad.
La Fiscalía de Tucumán acusó a dos adolescentes de 16 y 17 años de asesinar a Rodrigo Joaquín Ibarra, de 21 años, con un móvil específico: dispararle en la cabeza para evitar ser reconocidos tras haberlo robado. El crimen ocurrió en la madrugada del lunes en Alderetes y fue captado íntegramente por cámaras de seguridad.
Según la acusación formal de la Unidad Fiscal de Homicidios de Feria, el hecho sucedió alrededor de las 2:24 horas del lunes 12 de enero en el barrio Julio Abraham. Ibarra se encontraba en la vereda de un local comercial cuando los dos acusados llegaron en una moto. Uno de ellos bajó, lo amenazó con un arma y se apoderó de una bolsa que la víctima llevaba.
La investigación sostiene que, en ese punto, el robo ya estaba consumado. Sin embargo, el atacante, en lugar de huir con su cómplice, volvió sobre sus pasos y, con la intención expresa de "evitar ser identificado y garantizar su impunidad", le disparó a quemarropa en la cabeza a Ibarra, impactándole en la región fronto-parietal izquierda.
La víctima fue trasladada al hospital Padilla, donde falleció horas más tarde. Los jóvenes huyeron inmediatamente después del disparo.
La clave para el rápido esclarecimiento fue el video de dos cámaras de seguridad que, desde distintos ángulos, registraron toda la secuencia: el acercamiento, el robo, la huida inicial, el regreso del atacante y el disparo final. Estas imágenes permitieron a los investigadores identificar y detener a los sospechosos.
El auxiliar fiscal Miguel Fernández presentó las grabaciones como prueba fundamental. Basándose en ellas, la Fiscalía les imputó el delito de homicidio agravado y solicitó su internación en el Instituto Roca. El juez accedió al pedido, ordenando el internamiento de ambos por cuatro meses mientras continúa la investigación.
El caso, caracterizado por la frialdad del móvil —eliminar al testigo del robo—, ha generado conmoción en la localidad de Alderetes y reavivado el debate sobre la extrema violencia y la participación de menores en crímenes graves.









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