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17 de mayo de 2026
“Asesino silencioso”: 1 de cada 3 argentinos tiene hipertensión y la mitad no lo sabe, alertan médicos
En el Día Mundial de la Hipertensión, especialistas recomiendan control anual a partir de los 18 años. La presión no controlada multiplica el riesgo de ACV e infarto.
La hipertensión arterial se posiciona como uno de los desafíos sanitarios más relevantes de la región. Las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de muerte en América, y más de la mitad de esos fallecimientos están directamente vinculados a la presión elevada. En el Día Mundial de la Hipertensión Arterial, que se conmemora este domingo 17 de mayo de 2026, especialistas argentinos renovaron sus advertencias.
La patología afecta a uno de cada tres adultos en el país. Sin embargo, la mitad de quienes la padecen lo ignora, y solo uno de cada cuatro logra mantenerla controlada.
La condición se define médicamente como el aumento sostenido de la presión por encima de los valores normales: se considera hipertensión cuando los registros son iguales o superiores a 140 mmHg de presión sistólica y/o 90 mmHg de presión diastólica. Suele transcurrir sin síntomas visibles hasta que el daño en órganos vitales resulta irreversible.
“La hipertensión arterial es una enfermedad silenciosa que puede pasar desapercibida durante años”, explicó a este medio el doctor Miguel Schiavone, jefe de la Unidad de Hipertensión Arterial, Cardiometabolismo y Dislipemia del Hospital Británico de Buenos Aires. “Por eso, el control periódico y la detección temprana son fundamentales para prevenir complicaciones cardiovasculares graves”.
La patología es conocida en el ámbito médico como el “asesino silencioso”, un apodo que responde a una realidad clínica contundente. El doctor Marcelo Cáncer, cardiólogo de Ospedyc, detalló que la presión alta no duele, no marea ni genera molestias evidentes en la gran mayoría de los casos. “El cuerpo se adapta a niveles peligrosos mientras el daño progresa de forma invisible”, afirmó.
Esta ausencia de señales de alerta lleva a muchos pacientes a postergar los controles, bajo la falsa premisa de que “si no me siento mal, estoy sano”. Sin embargo, las primeras manifestaciones físicas suelen aparecer cuando el compromiso de los órganos ya es avanzado o definitivo.
El impacto de no tratar a tiempo esta condición es severo.
El doctor Cáncer advirtió que una presión arterial sin control aumenta drásticamente las probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV), con secuelas neurológicas que pueden cambiar la vida para siempre. Además, el corazón se ve forzado a trabajar en exceso, lo que facilita la obstrucción de las arterias coronarias y deriva en infartos. Los riñones también sufren un deterioro progresivo que puede llevar a insuficiencia renal con necesidad de diálisis, sin olvidar el compromiso de la visión y de la arteria aorta.
Frente a este escenario, los especialistas insisten en que el control anual debe ser un hábito tan básico como la consulta odontológica. Medirse la presión es un procedimiento rápido, indoloro y accesible en cualquier centro de salud o farmacia. “Son apenas cinco minutos que funcionan como una herramienta de prevención fundamental: detectar el problema a tiempo permite regular los valores y evitar complicaciones fatales”, enfatizó el cardiólogo de Ospedyc.
Factores de riesgo y recomendaciones.
La recomendación es universal para todos los adultos a partir de los 18 años, aunque la frecuencia debe ser mayor en quienes presentan factores de riesgo adicionales: antecedentes familiares, sobrepeso, diabetes, colesterol elevado o tabaquismo.
Entre los factores de riesgo modificables se incluyen el sedentarismo, la mala calidad del sueño, el estrés crónico, el exceso de sal en la dieta, el consumo de ultraprocesados y la obesidad. Para una vida saludable, los expertos sugieren reducir la ingesta de sodio, priorizar una alimentación rica en frutas, verduras y fibras, realizar actividad física regular, mantener un peso adecuado y sostener una rutina de sueño apropiada.
En cuanto a la medición domiciliaria, se recomienda utilizar un tensiómetro validado, en reposo, con el brazo a la altura del corazón, y realizar al menos dos mediciones para obtener el promedio.
“No se trata de esperar a tener un síntoma para actuar, sino de entender que un simple chequeo periódico es la diferencia entre prevenir un evento cardiovascular o llegar tarde a su tratamiento”, concluyó el doctor Cáncer.
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