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TUCUMÁN

15 de mayo de 2026

Competencia desleal y caída de locales: el duro diagnóstico de las discotecas tucumanas

Rodolfo di Pinto aseguró que los bares y pubs pagan seis veces menos en Ingresos Brutos y tienen controles más laxos. Tucumán perdió 40 discotecas desde 2019.

Mientras en países como Francia los jóvenes de la Generación Z prefieren quedarse en casa viendo series, jugando a la consola o navegando en TikTok antes que salir a bailar, el sector de las discotecas en Tucumán enfrenta una realidad igualmente compleja pero con características propias. El presidente de la Cámara de Discotecas y Afines de Tucumán, Rodolfo di Pinto, señaló que el principal obstáculo para la subsistencia del rubro en la provincia no es el cambio de hábitos generacionales, sino lo que definió como “competencia desleal”.

Según di Pinto, proliferaron diversos negocios vinculados al ocio nocturno –pubs, cervecerías y bares– que ofrecen espacios para bailar con condiciones tributarias mínimas, requisitos de seguridad edilicia mucho más laxos y controles menos rigurosos. “Nosotros tenemos 6 veces más el pago de ingresos brutos y muy superior el de sociedades autorales”, ejemplificó el empresario, aunque reconoció que este último impuesto está disminuyendo gracias a un decreto del Gobierno nacional.

El impacto de la pandemia y la recuperación truncada

Di Pinto repasó los números del sector a nivel nacional. Antes de la irrupción del Covid-19, en Argentina funcionaban alrededor de 4.000 discotecas. Tras las reaperturas posteriores a los confinamientos, apenas la mitad continuó operando. Un nuevo rebrote en marzo de 2021 derivó en el cierre de un 10% adicional, lo que redujo la cifra a 1.600 establecimientos. “El sector se empezó a recuperar lentamente, pero salió todo este tema de los negocios donde se lograba bailar como pub, cervecerías y bares. Lo mantuvieron y cuando la discoteca volvió, tuvo un competidor nuevo”, explicó.

En Tucumán, el escenario es igualmente dramático. Di Pinto detalló que antes de la pandemia había 70 discotecas en la provincia, mientras que en la actualidad solo han logrado mantenerse unas 30. Sin embargo, advirtió que lo que supera ampliamente ese número son los “bailes eventuales” –eventos habilitados por la Policía de la provincia para una sola jornada, sin intervención de las municipalidades o comunas– que no cumplen con los mismos estándares de seguridad y habilitación.

Seguridad edilicia y habilitaciones

Uno de los puntos de mayor fricción, según el dirigente, es la exigencia de condiciones de seguridad estructural para las discotecas, cuyo proceso de habilitación puede demorar hasta un año. En contraste, “en un bar, pizzería, cervecería o pub, directamente abren las puertas para baile a la 1 de la mañana, se separan las mesas y el número de personas que entra es muy superior a la capacidad permitida y no cuentan con salida de emergencia”, denunció.

Contexto internacional: el fin del “clubbing”

El panorama local se inscribe en una tendencia global. En Francia, más de dos tercios de las discotecas han cerrado debido a la combinación de los confinamientos por la pandemia, el auge de las redes sociales y las dificultades económicas. La Generación Z considera que el “clubbing” es una moda propia de los años 90, de sus padres o incluso de sus abuelos. Las noches de excesos en lugares emblemáticos como Le Palace en París, en 1988, son hoy un recuerdo lejano.

Desde la Cámara de Discotecas de Tucumán, la propuesta es clara: equiparar la carga tributaria y las exigencias de seguridad para todos los negocios que ofrezcan servicio de baile, sin importar su denominación comercial. De lo contrario, advierten, la supervivencia del sector seguirá en riesgo.

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