NACIONALES
9 de marzo de 2026
El riesgo país supera los 600 puntos y los bonos argentinos caen hasta 1,3% por la escalada bélica en Medio Oriente

El indicador del JP Morgan trepó a 603 unidades en la previa a la apertura de los mercados, aunque luego recortó la suba hasta 593 puntos básicos. La tensión por el conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos provocó una venta masiva de renta fija internacional que golpea especialmente a los títulos de largo plazo.
La segunda semana de marzo comenzó con nuevas tensiones para los activos argentinos. El riesgo país, medido por el índice que elabora el JP Morgan, trepó hasta los 603 puntos básicos en la previa a la apertura de los mercados, arrastrado por una ola de ventas en la renta fija global que tiene su origen en la profundización del conflicto bélico en Medio Oriente. Con el correr de los primeros minutos de operaciones, el indicador recortó parcialmente la suba y se ubicó en 593 unidades, lo que representa un avance de 18 puntos respecto del cierre del viernes pasado, cuando marcaba 575.
La escalada de las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán ingresó en su segunda semana sin señales de tregua, un escenario que los inversores no habían descontado inicialmente. Hasta hace pocos días, el consenso de mercado apostaba por un conflicto breve y acotado, pero los recientes bombardeos sobre infraestructura energética iraní y el cierre de facto del estrecho de Ormuz —por donde circula aproximadamente el 25% de la oferta mundial de petróleo y gas— modificaron drásticamente las expectativas.
El petróleo supera los 100 dólares y dispara la aversión al riesgo
El impacto más visible de la crisis se refleja en el mercado energético. El barril de crudo West Texas Intermediate (WTI) superó holgadamente los 100 dólares por primera vez desde 2022, mientras que el Brent del mar del Norte tocó picos superiores a los 119 dólares en las operaciones asiáticas. Este salto, que en algunos momentos alcanzó el 30%, encendió las alarmas sobre una posible nueva ola inflacionaria global y llevó a los inversores a reducir posiciones de riesgo de manera acelerada.
La incertidumbre sobre la duración del conflicto es el principal factor que explica la volatilidad. Analistas de Link Securities advierten que el escenario cambió radicalmente: "Los inversores pasaron de apostar por un conflicto corto con mínimo impacto económico a valorar una contienda larga, con el estrecho de Ormuz cerrado por tiempo indeterminado". Esta falta de visibilidad, sumada a la imposibilidad de Kuwait y Emiratos Árabes Unidos de exportar su producción a través de la ruta crítica, mantiene la presión sobre los precios energéticos.
Bonos argentinos a la baja
En este contexto, los títulos públicos argentinos no fueron ajenos a la tendencia negativa. En el premarket de Wall Street, las caídas más pronunciadas se registraron en los bonos de tramo largo de la curva, en particular aquellos con vencimiento en 2041 y 2046, que llegaron a retroceder hasta 1,3%. Se trata de los activos más sensibles a cambios en las expectativas inflacionarias y de tasas de interés, dos variables que el conflicto en Medio Oriente puso nuevamente en el centro de la escena.
El comportamiento de los bonos argentinos se enmarca en una tendencia global de venta masiva de renta fija. Los rendimientos de los títulos del Tesoro estadounidense continúan en ascenso, mientras los inversores buscan refugio en el dólar, que se fortalece frente a las monedas emergentes. Este movimiento golpea con especial dureza a los países con mayor percepción de riesgo, como Argentina.
Un escenario que reconfigura las apuestas
La guerra en Medio Oriente no solo afecta los precios de los activos, sino que también modificó las estrategias de inversión que predominaban a comienzos de año. Hasta febrero, los mercados apostaban por un crecimiento sostenido y una paulatina baja de tasas por parte de la Reserva Federal. Ahora, el temor a un choque estanflacionario —una combinación de estancamiento económico con alta inflación— llevó a los operadores a moderar sus expectativas de recortes y a replegarse hacia activos considerados más seguros.
Para Argentina, el contexto externo adverso se suma a las tensiones internas que ya enfrentaba la deuda soberana. La suba del riesgo país a la zona de 600 puntos básicos refleja la mayor percepción de vulnerabilidad en un momento en que los mercados emergentes sufren una fuerte salida de capitales. El petróleo, mientras tanto, sigue siendo el termómetro que los inversores observarán con mayor atención en los próximos días.









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