POLITICA
17 de junio de 2026
Elecciones 2027: Argañaraz exigió a la oposición tucumana dejar los vetos y formar una coalición que incluya a los jóvenes
El abogado y fundador del PRO dijo que los personalismos están destruyendo el capital opositor y pidió normalizar los partidos para sentar a todos en una mesa de negociación. Reivindicó el activismo digital de los militantes libertarios como clave para el recambio.
El abogado y fundador del PRO en la provincia, Rolando Argañaraz, lanzó un llamado de atención a todo el arco no oficialista tucumano, al advertir que las disputas internas y los vetos cruzados entre sus principales referentes están dilapidando la oportunidad de articular una alternativa electoral frente al gobernador Osvaldo Jaldo.
En diálogo con el ciclo Bisturí, el dirigente consideró que la oposición está aplicando una lógica inversa a la que exigiría cualquier manual de competencia política, al poner el foco en las diferencias personales en lugar de sentar las bases de una coalición de gobierno con capacidad real de disputar los comicios del año próximo.
Argañaraz fue contundente al describir el desconcierto que le produce el actual mapa opositor. “Me llama muchísimo la atención la estrategia política de la oposición. Hace exactamente todo lo contrario de lo que se debería hacer si uno tiene intenciones de ganar elecciones y gobernar después”, subrayó.
Para el dirigente, la atomización actual impide que el descontento con la gestión jaldista se traduzca en una propuesta electoral consistente. “Me parece increíble que no se sienten —o no nos sentemos— todos los que creemos que este gobierno ya no da para más para generar otra alternativa a los tucumanos. Cada uno tiene sus cualidades y destrezas, pero pierden el objetivo, pierden el norte, y en vez de construir están destruyendo lo poco o mucho que ya se ha edificado”, remarcó.
El dirigente apeló a la memoria del arco opositor para recordar que la instalación de fuerzas alternativas al peronismo en la provincia fue un proceso largo y costoso. “Ha costado mucho ir generando espacios de oposición en Tucumán, mucho esfuerzo y mucha gente quedó en el camino. Hoy parece que todo eso se deja en el olvido”, lamentó.
En ese contexto, se mostró perplejo por el hecho de que dirigentes con experiencia en cargos ejecutivos y legislativos, tanto a nivel nacional como local, se nieguen a compartir una mesa de negociación bajo el argumento de que tal o cual figura “es funcional” o “no da la talla”. Ese tipo de exclusiones, sostuvo, revela que “no estamos a la altura de las circunstancias”.
La ingeniería necesaria para ganar la provincia
Al trazar un paralelismo entre la realidad nacional y la tucumana, Argañaraz diferenció el fenómeno de Javier Milei —al que describió como un huracán que encauzó fanatismos similares a los que supo aglutinar el kirchnerismo— de los requisitos que impone una elección provincial. “Para ganar la provincia no se puede dejar afuera a ningún actor de la oposición. Hay que hacer una coalición firme y fuerte”, remarcó. Y añadió una condición previa: la normalización de los partidos. “Es muy importante que los partidos políticos se formalicen y se fortalezcan: que La Libertad Avanza genere su músculo político propio, que el radicalismo logre sus normalizaciones y que el PRO, que actualmente está intervenido, recupere la legitimidad de sus autoridades”.
En ese esquema, el dirigente también incluyó a Fuerza Republicana y a los sectores peronistas de centro-derecha que no comparten la conducción de Jaldo ni de quienes manejan el PJ local. “Todos tienen que sentarse a conversar”, insistió.
Consultado sobre la viabilidad de una convergencia en la que alguna de las partes ya anticipó su rechazo a los acoples electorales, Argañaraz utilizó una analogía con su oficio de abogado para relativizar la dificultad. “Todo es difícil, pero existen mecanismos. La autonomía de los partidos y los frentes permite establecer internas propias para conformar las listas definitivas. Esto es como el rol del abogado: el verdadero profesional debe intentar evitar el pleito; el juicio es lo último que hay. El político real tiene que sentarse a conversar todas las veces que sea necesario y buscar un interlocutor válido que posea la credibilidad de todos los sectores”, graficó.
En ese punto, alzó la voz contra la práctica de excluir dirigentes por el simple hecho de manifestar aspiraciones de poder. “Escuché que a algunos se los veta porque tienen ‘ambiciones’. Eso es insólito. ¿De qué se trata la política sino de tener aspiraciones legítimas? ¿Quién va a seguir a un político que no las tenga? Es una contradicción ilógica”, disparó.
La interna del PRO y la convicción de que se puede ganar
Respecto a la situación del partido amarillo en el distrito, Argañaraz confirmó que la fuerza se encuentra bajo la intervención del diputado Gabriel Santillán, de Santiago del Estero, y que se aguarda la definición de un cronograma electoral interno.
Mientras tanto, admitió que los contactos informales entre todas las terminales partidarias se mantienen activos. “En las elecciones pasadas, gran parte de la ciudadanía de Tucumán mandó un mensaje orientando su voto para otorgarle dos diputados a La Libertad Avanza con el fin de evitar que el jaldismo consiga una mayoría hegemónica irreversible de tres bancas”, recordó. A su juicio, ahora el PRO debe resolver puertas adentro cuál es la estrategia más ordenada para negociar con LLA y el resto de los actores.
Sobre la percepción de que derrotar al oficialismo es una misión imposible, Argañaraz fue tajante: “No hay peor gestión que la que no se hace. Si estamos convencidos de generar un músculo fuerte, hay que ir para adelante. Ya tuvimos el ejemplo de José Cano. En aquellas oportunidades nos enfrentábamos a un José Alperovich fuertísimo; ahora nos enfrentamos a un Jaldo fuerte. No hay diferencias conceptuales en el desafío”.
Jóvenes, redes y el control territorial
Uno de los ejes que el dirigente desarrolló con mayor énfasis fue la necesidad de propiciar un recambio generacional en las boletas opositoras, valiéndose del dominio que los jóvenes poseen sobre las plataformas digitales. “Yo tengo 57 años y soy de la idea de que uno ya está para apoyar y apuntalar a los que vienen de atrás. Los jóvenes de la oposición en La Libertad Avanza están usando una herramienta digital que conocen a la perfección”, destacó.
Esa realidad, explicó, contrasta fuertemente con las prácticas de militancia de hace cuatro décadas y, al mismo tiempo, constituye un vehículo para llegar adonde el oficialismo ejerce un férreo control presencial. “Hoy manda el trabajo y el manejo de las redes sociales. Es una herramienta totalmente válida que, además, ayuda muchísimo en el interior de la provincia, donde la gente muchas veces se siente sometida, controlada o condicionada por las estructuras del poder local. A través de las redes, el ciudadano puede expresarse de forma directa y sin tanta exposición física”, remarcó.
En contrapartida, Argañaraz diagnosticó una debilidad en el oficialismo: “En el jaldismo veo una pequeña falla en ese aspecto: no se observa una juventud peronista activa o protagónica. Esto pasa porque, al estar gobernando, cada uno cuida y retiene su cuota de poder y es muy difícil que cedan esos espacios”. A ese panorama, la oposición puede oponerle —según su mirada— el empuje y la ambición de las nuevas generaciones, dos atributos que, insistió, no deben convertirse en motivos de exclusión sino en el combustible de una coalición genuina.
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