POLITICA
25 de mayo de 2026
Javier Milei caminó a la Catedral para el Tedeum del 25 de Mayo y luego reunió a su Gabinete
El presidente asistió a la ceremonia junto a Karina Milei, Adorni, Menem, Santilli y Quirno. El arzobispo García Cuerva criticó a la “clase dirigente” y pidió “basta de arengar la polarización”.
El presidente Javier Milei participó este lunes del Tedeum por un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo, celebrado en la Catedral Metropolitana. El mandatario se dirigió al templo caminando desde la Casa Rosada, acompañado por los funcionarios de su núcleo más cercano. Concluida la ceremonia religiosa, regresó a la sede presidencial para encabezar una reunión de Gabinete en un clima de fuerte tensión interna, aunque antes pasó por el Cabildo y entonó el himno nacional.
La jornada comenzó temprano en la Plaza de Mayo, donde el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, izó la bandera. Minutos después llegó el turno de Milei, en compañía de la secretaria general de Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el ministro del Interior, Diego Santilli; y el canciller Pablo Quirno. También estuvo presente Patricia Bullrich, pero no caminó junto al Presidente porque hoy ocupa el rol de senadora nacional.

Durante el Tedeum, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, pronunció un mensaje que separó con claridad el papel de la sociedad del desempeño de la conducción política. Definió al pueblo argentino como una comunidad que conserva fe, capacidad de esfuerzo y una reserva espiritual heredada, pero afirmó que ese capital no encuentra correspondencia en quienes toman decisiones. “Basta de arengar la polarización”, reclamó el líder religioso.
“Lo que nos falta es una clase dirigente que con la fuerza de ese pueblo se anime al diálogo, al encuentro, a la reconciliación; y que lo haga por los que no pueden más, por los que perdieron las ganas de seguir, por los que sufren la parálisis de la falta de trabajo, de educación, de oportunidades”, dijo García Cuerva. Antes, había descrito a “muchos hermanos” que desde hace años se sienten postrados, al borde del camino, sin fuerzas para seguir y sin posibilidad de sostenerse en derechos largamente postergados. Esa descripción conectó la metáfora religiosa con una lectura social que abarca trabajo, educación y acceso a oportunidades. En esa línea, insistió en que nadie puede ser descartado, y nombró a abuelos, niños, enfermos, personas con discapacidad, jóvenes atravesados por la droga y trabajadores informales o precarizados.

Otro de los pasajes más directos del mensaje estuvo dirigido a quienes intervienen en la discusión pública desde la descalificación. García Cuerva comparó a los escribas del Evangelio, “sentados mirando” el esfuerzo ajeno, con los usuarios que hoy actúan desde la comodidad de una pantalla. “Unos escribas que estaban sentados mirando el esfuerzo de aquellos hombres y el milagro de Jesús, se pusieron a hablar y criticar, apoltronados en su comodidad y en sus seguridades. Viven de privilegios; alejados del común de la gente, perdieron la sensibilidad con los que sufren, critican a los que intentan hacer el bien”, dijo. Luego habló de “haters de hoy” y de “terrorismo de las redes”, al que vinculó con prácticas de descalificación y difamación. Su pedido fue que “los violentos de hoy” no detengan a quienes intentan “dar una mano” por la Patria con un trabajo silencioso, paciente y sin estridencias.
Ese tramo de la homilía quedó reforzado por una cita del papa León XIV, a quien atribuyó un llamado de febrero de este año para abandonar las palabras que hieren, el juicio inmediato, las calumnias y el hablar mal de los ausentes. La referencia le sirvió para ampliar la crítica a la conversación pública en la familia, el trabajo, la política, los medios y las redes sociales.
En cuanto a las presencias y ausencias, se destacó la exclusión de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien no figuró en la lista oficial de invitados tras un prolongado distanciamiento con el Presidente. Fuentes de su entorno atribuyeron la decisión a Karina Milei, responsable de la organización del evento. El grupo conocido como “Las Fuerzas del Cielo” había decidido no participar en los actos oficiales, pero finalmente se lo vio a Santiago Caputo en el lugar. El ausente con aviso fue el ministro de Economía, Luis Caputo, quien se encuentra afectado por un fuerte cuadro gripal que le impidió asistir.
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